Santa Maria Novella: la Trinidad de Masaccio
Why is it significant?
Siéntate un momento en la plaza y deja que la fachada de mármol blanco y verde te ordene la mirada: cuadrados, círculos, volutas, todo encaja como un problema de geometría resuelto.
Key Facts
| Place | Santa Maria Novella: la Trinidad de Masaccio |
|---|---|
| Address | Piazza di Santa Maria Novella 18, 50123 Firenze FI, Italy |
| Geo Coordinates | 43.77450, 11.24950 |
| Part of Walk | Florencia de los Médici: de San Lorenzo a Santa Maria Novella |
| Generated | Generated |
Siéntate un momento en la plaza y deja que la fachada de mármol blanco y verde te ordene la mirada: cuadrados, círculos, volutas, todo encaja como un problema de geometría resuelto. Es Santa Maria Novella, y en el friso de arriba hay un nombre grabado en latín, el de Giovanni Rucellai, el comerciante que pagó la obra de Leon Battista Alberti, terminada en 1470.
Dentro, en la nave izquierda, te espera la pintura que cambió la manera de mirar. La Trinidad de Masaccio, pintada hacia 1427, abre en la pared plana una capilla que no existe, con una bóveda que parece hundirse en el muro. Es una de las primeras pinturas construidas con perspectiva rigurosa. Debajo, un esqueleto tumbado avisa en italiano antiguo: yo fui lo que vosotros sois, y lo que soy, vosotros seréis.
Durante siglos nadie lo vio. Hacia 1570 Vasari colocó delante un altar nuevo, y la Trinidad quedó tapada hasta que la redescubrieron en el siglo diecinueve. Y no te pierdas la capilla mayor, cubierta de frescos de Ghirlandaio pagados por Giovanni Tornabuoni, tío de Lorenzo el Magnífico: las damas florentinas de su tiempo pasean por escenas sagradas como si fueran a una boda.
Ahora, el guiño español. Junto al claustro está la antigua sala capitular, cubierta de frescos del siglo catorce de Andrea di Bonaiuto. Los florentinos la llaman el Cappellone degli Spagnoli, la Capilla de los Españoles, porque en tiempos de Eleonora di Toledo se cedió a la colonia española que la había seguido desde Nápoles. Allí rezaban sus damas, sus secretarios y sus soldados, lejos de casa.
Un último detalle literario: Boccaccio sitúa en esta iglesia el comienzo del Decamerón, cuando siete jóvenes se encuentran aquí en plena peste de 1348 y deciden huir al campo a contarse historias. Fíjate también en los dos obeliscos de la plaza, apoyados sobre tortugas de bronce: marcaban las curvas de una carrera de carros que instituyó Cosimo I. Ahora toma Via della Scala desde la esquina izquierda de la plaza: un aroma antiguo te va a guiar.