Palazzo Pitti: el palacio que compró Eleonora
Why is it significant?
Sube un poco por la plaza en cuesta y date la vuelta para abarcar el frente entero: más de doscientos metros de piedra almohadillada, sin una concesión a la gracia. El Palazzo Pitti no quiere seducirte. Quiere que te sientas pequeño.
Key Facts
| Place | Palazzo Pitti: el palacio que compró Eleonora |
|---|---|
| Address | Piazza de' Pitti 1, 50125 Firenze FI, Italy |
| Geo Coordinates | 43.76550, 11.24980 |
| Part of Walk | El Oltrarno secreto de Florencia: de San Frediano al Palazzo Pitti y Bóboli |
| Generated | Generated |
Sube un poco por la plaza en cuesta y date la vuelta para abarcar el frente entero: más de doscientos metros de piedra almohadillada, sin una concesión a la gracia. El Palazzo Pitti no quiere seducirte. Quiere que te sientas pequeño.
Lo empezó hacia 1458 Luca Pitti, un banquero ambicioso que quería superar a los Médici. Cuenta la leyenda que exigió que sus ventanas fueran tan grandes como las puertas del palacio de Cosimo el Viejo. Pero Luca se metió en una conjura contra los Médici, perdió su influencia, y la obra se quedó a medias. Sus herederos, poco a poco, se arruinaron.
Aquí reaparece nuestra duquesa española. En 1549 Eleonora di Toledo compró el palacio a los Pitti. Ella, educada en la corte de Nápoles, buscaba aire, luz y un jardín para sus muchos hijos, lejos del ambiente cerrado del Palazzo Vecchio. Con su dinero, la casa del rival se convirtió en la residencia de los Médici, y Ammannati la amplió con un patio monumental. En ese patio, por cierto, se cuenta que hay un pequeño homenaje en piedra a la mula que más trabajó acarreando materiales.
Este palacio vio nacer algo más grande que una familia: en el año 1600, para la boda de María de Médici con Enrique IV de Francia, se representó aquí Eurídice, de Jacopo Peri, una de las primeras óperas de la historia. Más tarde vivieron aquí los Lorena, en tiempos de Napoleón fue la residencia de su hermana Elisa, y entre 1865 y 1871, cuando Florencia fue capital de Italia, fue palacio real de los Saboya.
Y mira las casas de la plaza: en una de ellas, una lápida recuerda que Fiódor Dostoievski terminó allí su novela El idiota, entre 1868 y 1869, mientras miraba cada día esta misma fachada. Hoy el palacio alberga varios museos. Pero nosotros vamos a lo que Eleonora más quería: entra en el jardín y sube por detrás del palacio hasta el gran anfiteatro de hierba.