Casa Guidi: los Browning en Florencia

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Mira hacia el primer piso del palacio de la esquina, con sus ventanas altas que dan a la pequeña Piazza San Felice y a la iglesia de enfrente. Bajo ellas, una lápida en italiano habla de una poeta inglesa. Detrás de esos cristales vivió una de las parejas más famosas de la literatura.

Key Facts

PlaceCasa Guidi: los Browning en Florencia
AddressPiazza di San Felice 8, 50125 Firenze FI, Italy
Geo Coordinates43.76520, 11.24800
Part of WalkEl Oltrarno secreto de Florencia: de San Frediano al Palazzo Pitti y Bóboli
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Mira hacia el primer piso del palacio de la esquina, con sus ventanas altas que dan a la pequeña Piazza San Felice y a la iglesia de enfrente. Bajo ellas, una lápida en italiano habla de una poeta inglesa. Detrás de esos cristales vivió una de las parejas más famosas de la literatura.

Elizabeth Barrett era, en el Londres de la década de 1840, una poeta célebre y una enferma crónica, encerrada en casa por un padre que había prohibido casarse a todos sus hijos. Robert Browning, seis años más joven, le escribió una carta de admiración, la visitó, y en 1846 se casaron en secreto. Una semana después huyeron a Italia. Su padre no volvió a dirigirle la palabra.

En 1847 se instalaron en este piso de Casa Guidi, y aquí, lejos del frío inglés, Elizabeth revivió. En 1849 nació su hijo, al que llamaban Pen. Ella escribió aquí Casa Guidi Windows, un poema sobre lo que veía desde estas ventanas: los florentinos desfilando por la independencia y la unidad de Italia. Y también Aurora Leigh, una novela en verso que defendía que una mujer podía ser artista y dueña de su vida.

Elizabeth murió aquí, en brazos de Robert, el 29 de junio de 1861. Florencia la despidió como a una hija: está enterrada en el Cementerio de los Ingleses, al otro lado de la ciudad. La lápida de la fachada, con versos del escritor Niccolò Tommaseo, dice que con sus poemas hizo un anillo de oro entre Italia e Inglaterra. Robert, destrozado, se marchó y no quiso volver a vivir en Florencia.

Fíjate en la coincidencia: a pocos pasos, en Via Maggio, otra pareja fugada escandalizó a la ciudad tres siglos antes. Florencia parece tener debilidad por los amantes que huyen. Ahora camina hacia el norte por Via Maggio, la calle de los anticuarios, y busca un palacio con la fachada cubierta de dibujos grises.

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