La isla de la reina Luisa
Why is it significant?
Cruza el puentecito y entra en un pequeño jardín de flores rodeado de agua: parterres de colores, bancos, setos recortados y, en el centro, una estatua de mármol blanco de una mujer joven con un vestido largo. Es la reina Luisa de Prusia, y en primavera la isla entera parece un ramo.
Key Facts
| Place | La isla de la reina Luisa |
|---|---|
| Address | Ahornsteig, Großer Tiergarten, 10785 Berlin, Germany |
| Geo Coordinates | 52.51100, 13.36460 |
| Part of Walk | Berlín del Reichstag al Tiergarten: cúpulas, memoriales y la plaza que volvió de la nada |
| Generated | Generated |
Cruza el puentecito y entra en un pequeño jardín de flores rodeado de agua: parterres de colores, bancos, setos recortados y, en el centro, una estatua de mármol blanco de una mujer joven con un vestido largo. Es la reina Luisa de Prusia, y en primavera la isla entera parece un ramo.
Luisa de Mecklemburgo-Strelitz se casó en 1793 con el futuro rey Federico Guillermo III y se convirtió en la reina más querida de la historia prusiana. Era joven, espontánea, cercana con la gente, rompía el protocolo. Y su leyenda creció con la catástrofe: en 1806 Napoleón aplastó al ejército prusiano, entró en Berlín y la familia real tuvo que huir hasta el extremo oriental del reino.
La escena más famosa ocurrió en Tilsit, en 1807. Luisa pidió reunirse con Napoleón para suplicar condiciones de paz más suaves para su país. El emperador la recibió, fue cortés, la elogió... y no le concedió casi nada. Pero aquel gesto de una reina que se humilla para salvar a su pueblo la convirtió en símbolo de la resistencia frente a Francia. Murió en 1810, con solo treinta y cuatro años, y Prusia entera la lloró.
La estatua que tienes delante es de 1880, del escultor Erdmann Encke. A pocos pasos, su marido, el rey Federico Guillermo III, se alza sobre un pedestal cuyos relieves muestran escenas de paseantes y niños en el parque: es obra de Friedrich Drake, el mismo escultor de la Victoria dorada que acabas de ver. El rey y la reina se miran a través de los árboles, como en un retrato de familia al aire libre.
Hay algo tierno en que la pareja real acabe aquí, entre rosas y tulipanes, lejos de las grandes avenidas militares. Uno de sus hijos, Guillermo, sería el primer emperador alemán... el de las guerras que celebra la columna. Ahora sal del parque hacia el sureste, cruza la Tiergartenstraße y busca un edificio dorado con tejados en pico, como una carpa de circo.