Potsdamer Platz, la plaza que volvió de la nada

Why is it significant?

Llegas a un cruce de avenidas rodeado de torres de ladrillo rojo, cristal y acero, y en medio, sobre una isleta, una extraña torre verde de cinco caras con relojes y semáforos.

Key Facts

PlacePotsdamer Platz, la plaza que volvió de la nada
AddressPotsdamer Platz, 10785 Berlin, Germany
Geo Coordinates52.50980, 13.37560
Part of WalkBerlín del Reichstag al Tiergarten: cúpulas, memoriales y la plaza que volvió de la nada
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Llegas a un cruce de avenidas rodeado de torres de ladrillo rojo, cristal y acero, y en medio, sobre una isleta, una extraña torre verde de cinco caras con relojes y semáforos. Es una réplica de la torre de tráfico instalada aquí en 1924, una de las primeras de Europa, cuando esta era una de las plazas con más tráfico del continente.

En los años veinte, la Potsdamer Platz era el corazón eléctrico de Berlín: tranvías, autobuses, coches de caballos, una estación de tren, cafés enormes abiertos hasta la madrugada. Aquí estaba Haus Vaterland, un palacio del entretenimiento con restaurantes temáticos de distintos países, entre ellos una bodega española, y una terraza del Rin donde, cada hora, se simulaba una tormenta con truenos y lluvia. Berlín se divertía a lo grande, al borde del abismo.

La guerra lo redujo todo a ruinas, y en 1961 el Muro pasó justo por aquí. Durante casi treinta años, el antiguo centro de la ciudad fue franja de la muerte: arena rastrillada, torres de vigilancia, alambre. En El cielo sobre Berlín, Wim Wenders filmó a un anciano que vaga por este descampado buscando la Potsdamer Platz que recordaba, sin encontrarla. Una de las plazas más famosas del mundo había desaparecido.

Tras la caída del Muro, en julio de 1990, Roger Waters montó aquí un concierto gigantesco de The Wall ante cientos de miles de personas. Y en los años noventa este solar se convirtió en la mayor obra de Europa, con decenas de grúas a la vez. Renzo Piano trazó el plan de un sector, Helmut Jahn diseñó la gran carpa del Sony Center. En el suelo, una doble línea de adoquines recorre la ciudad y marca por dónde iba el Muro.

Has caminado desde el parlamento hasta la plaza que volvió de la nada, pasando por memoriales, palacios y un parque talado y replantado. Berlín no esconde sus heridas: construye encima con cuidado y deja que se vean las costuras. Busca los fragmentos del Muro que quedan junto a la entrada de la estación, apoya la mano en el hormigón frío... y aquí termina el paseo.

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