Conrad Schumann: el salto sobre el alambre

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Quédate en esta esquina y busca en tu memoria una imagen que conoces aunque no sepas de dónde viene: un joven de uniforme y casco de acero, suspendido en el aire por encima de un rollo de alambre de espino, con el fusil todavía al hombro.

Key Facts

PlaceConrad Schumann: el salto sobre el alambre
AddressBernauer Straße / Ruppiner Straße, 10115 Berlin, Germany
Geo Coordinates52.53880, 13.39960
Part of WalkEl Muro de Berlín en la Bernauer Straße: saltos, túneles y el Mauerpark
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Quédate en esta esquina y busca en tu memoria una imagen que conoces aunque no sepas de dónde viene: un joven de uniforme y casco de acero, suspendido en el aire por encima de un rollo de alambre de espino, con el fusil todavía al hombro.

Se llamaba Conrad Schumann, tenía 19 años y servía en la policía de alerta de la RDA. El 15 de agosto de 1961, apenas dos días después de que empezara el cierre de la frontera, le tocó vigilar este cruce, donde por entonces solo había una alambrada baja. Al otro lado, en la acera occidental, se juntó una pequeña multitud que lo animaba a cruzar. Él iba y venía, miraba el alambre, miraba a sus compañeros...

Y entonces corrió. Un salto, el alambre bajo las botas, y aterrizó en el Oeste. Un coche de la policía occidental lo esperaba y se lo llevó en cuestión de segundos. El fotógrafo Peter Leibing apretó el disparador justo en el instante del salto, y esa foto dio la vuelta al mundo como símbolo de la huida hacia la libertad. En pocas horas, un desconocido de diecinueve años se había convertido en un icono.

La historia no terminó como en las películas. Schumann rehízo su vida en Baviera, se casó y trabajó durante años en una fábrica, pero aquella foto lo persiguió siempre, y vivió con el temor de que la Stasi lo vigilara. En 1998, casi una década después de la caída del Muro, se quitó la vida. Detrás de cada imagen famosa hay una persona de carne y hueso, y no siempre la libertad basta para curar las heridas.

Hoy, en esta esquina, un panel del memorial cuenta su salto, y unas varillas de acero oxidado siguen en el suelo el trazado del Muro, para que veas por dónde iba sin necesidad de reconstruirlo. Ahora deja la Bernauer Straße y adéntrate en lo que fue el Este, hacia el sur, hasta la Arkonaplatz: una placita que vivió la división desde el otro lado.

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