Arkonaplatz: la vida a dos manzanas del Muro
Why is it significant?
Entra en la Arkonaplatz, una plaza pequeña rodeada de edificios de finales del siglo XIX, con árboles altos, juegos infantiles y bancos donde los vecinos leen al sol. Parece el lugar más tranquilo del mundo... y lo es. Pero mira hacia el norte: la frontera estaba a dos manzanas.
Key Facts
| Place | Arkonaplatz: la vida a dos manzanas del Muro |
|---|---|
| Address | Arkonaplatz, 10435 Berlin, Germany |
| Geo Coordinates | 52.53730, 13.40100 |
| Part of Walk | El Muro de Berlín en la Bernauer Straße: saltos, túneles y el Mauerpark |
| Generated | Generated |
Entra en la Arkonaplatz, una plaza pequeña rodeada de edificios de finales del siglo XIX, con árboles altos, juegos infantiles y bancos donde los vecinos leen al sol. Parece el lugar más tranquilo del mundo... y lo es. Pero mira hacia el norte: la frontera estaba a dos manzanas.
La plaza lleva el nombre del cabo Arkona, el acantilado que marca el extremo norte de la isla de Rügen, en el Báltico. Todo este barrio nació en el gran boom de la industrialización, con bloques de alquiler, patios interiores encadenados uno detrás de otro y familias obreras apiñadas en pisos diminutos. Era el Berlín de las Mietskasernen, los cuarteles de alquiler, donde el sol apenas llegaba al tercer patio.
Durante la división, esta zona quedó en el Este, en un rincón pegado a la frontera. Las casas se fueron cayendo a pedazos: el régimen prefería levantar bloques nuevos en las afueras antes que restaurar edificios viejos. Muchos pisos quedaron vacíos y, en los años ochenta, jóvenes artistas e inconformistas se instalaban en ellos sin permiso. Un barrio en ruinas, sí, pero también un pequeño refugio para quien no encajaba en el molde.
A pocos minutos al sur se alza la Zionskirche, donde el joven pastor Dietrich Bonhoeffer dio clases de catecismo a principios de los años treinta. En los bajos de su casa parroquial funcionó desde 1986 la Umweltbibliothek, la Biblioteca Ecológica, un rincón de la oposición donde se imprimían boletines clandestinos. En noviembre de 1987 la Stasi la asaltó de noche y detuvo a varios activistas. Lejos de silenciarlos, el registro provocó vigilias de protesta con velas, y dos años después el régimen entero se desmoronaba.
Hoy la plaza se llena de familias, de cafés en las esquinas y de puestos de segunda mano, y casi nadie piensa en lo que fue. Sal por el lado norte, vuelve a la Bernauer Straße y síguela hacia el este, hasta la gran entrada del Mauerpark, el Parque del Muro.