Passeig del Born y el Fossar de les Moreres
Why is it significant?
Estás entre el Passeig del Born, un paseo alargado de terrazas y fachadas antiguas, y el costado de Santa Maria del Mar. Junto a la iglesia se abre una plaza de ladrillo rojo, ligeramente inclinada, con un alto pebetero metálico donde arde una llama. Parece una plaza más. No lo es.
Key Facts
| Place | Passeig del Born y el Fossar de les Moreres |
|---|---|
| Address | Plaça del Fossar de les Moreres, 08003 Barcelona, Spain |
| Geo Coordinates | 41.38410, 2.18290 |
| Part of Walk | Picasso en Barcelona: el Born, la Ribera y Santa Maria del Mar |
| Generated | Generated |
Estás entre el Passeig del Born, un paseo alargado de terrazas y fachadas antiguas, y el costado de Santa Maria del Mar. Junto a la iglesia se abre una plaza de ladrillo rojo, ligeramente inclinada, con un alto pebetero metálico donde arde una llama. Parece una plaza más. No lo es.
Born viene a significar liza, el campo de los torneos. Durante la Edad Media y mucho después, este paseo fue el escenario de justas de caballeros, fiestas, mercados y carnavales, y también de algunos autos de fe de la Inquisición. Era la gran plaza de la Ribera, el barrio de los marineros y mercaderes, y al fondo todavía se ve la gran estructura de hierro del antiguo mercado del Born.
Pero 1714 lo cambió todo. Tras más de un año de asedio, Barcelona cayó el 11 de septiembre ante las tropas borbónicas. Según la tradición, muchos de sus defensores fueron enterrados aquí, en el antiguo cementerio de la parroquia de Santa Maria del Mar: el Fossar de les Moreres, el cementerio de las moreras.
En el siglo XIX, el dramaturgo Frederic Soler, Pitarra, le dedicó un poema con un verso que se hizo célebre: en el Fossar de les Moreres no se entierra a ningún traidor. La plaza que ves se diseñó a finales de los años ochenta, y cada 11 de septiembre, la Diada, el día nacional de Cataluña, se llena de flores y de gente.
Muchos visitantes se sientan a la sombra sin saber que están en un antiguo cementerio, y la llama sigue ardiendo entre las terrazas como si nada. Así es la Ribera: la fiesta y la memoria pegadas pared con pared. Y en las noches de verano, cuando las terrazas se llenan, el Passeig del Born vuelve a ser lo que fue durante siglos: el salón del barrio. Ahora rodea la basílica por Carrer de Santa Maria hasta su fachada principal, en la pequeña plaza de enfrente. Es la última parada.