Els Quatre Gats: la primera exposición

Why is it significant?

Aquí la tienes: una fachada neogótica de ladrillo y piedra, con ventanales de hierro forjado y un farol, en una calle estrecha a pocos pasos del bullicio comercial.

Key Facts

PlaceEls Quatre Gats: la primera exposición
AddressCarrer de Montsió 3 bis, 08002 Barcelona, Spain
Geo Coordinates41.38570, 2.17360
Part of WalkPicasso en Barcelona: el Born, la Ribera y Santa Maria del Mar
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Aquí la tienes: una fachada neogótica de ladrillo y piedra, con ventanales de hierro forjado y un farol, en una calle estrecha a pocos pasos del bullicio comercial. Es la Casa Martí, obra de Josep Puig i Cadafalch, y en su planta baja abrió en 1897 un café que cambió el arte de Barcelona: Els Quatre Gats.

El nombre es una broma: en catalán, quatre gats, cuatro gatos, es lo que se dice cuando hay muy poca gente. Lo fundó Pere Romeu, un personaje excéntrico, con el apoyo de los pintores Ramon Casas y Santiago Rusiñol y del crítico Miquel Utrillo, inspirados en los cabarets de artistas de París como Le Chat Noir. Aquí había tertulias, teatro de marionetas, lecturas, exposiciones y mucha discusión sobre el arte moderno.

Y aquí, en febrero de 1900, un Picasso de dieciocho años hizo su primera exposición individual: decenas de retratos de sus amigos de tertulia, dibujados al carboncillo, colgados en las paredes del café. Era su respuesta a los célebres retratos de Ramon Casas, el pintor estrella del local. El joven de Málaga ya no quería ser el alumno aventajado: quería ser el rival.

También diseñó para el café la cubierta de su carta, uno de sus primeros encargos. Y si entras, verás una copia de un famoso cuadro de Ramon Casas en el que él mismo y Pere Romeu pedalean en un tándem. El original está en el Museu Nacional d'Art de Catalunya, en Montjuïc.

El café cerró en 1903, arruinado, y pasaron décadas antes de que el local recuperara su nombre y su ambiente. Pero en esos seis años se cruzaron aquí el modernismo de los maestros y la rebeldía de los jóvenes, y Barcelona descubrió a Picasso antes que París. Sal por Carrer de Montsió, cruza la Via Laietana y busca, en una esquina del barrio de Sant Pere, uno de los edificios más deslumbrantes de la ciudad: el Palau de la Música Catalana.

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