Sant Pau del Camp: la iglesia del campo
Why is it significant?
Atraviesa el pequeño jardín y detente ante una iglesia de piedra rústica, baja y robusta, con una portada de arcos sencillos y unos relieves gastados: una mano que bendice, unos animales, figuras que el tiempo ha ido borrando. Después de todo el ruido del Raval, el silencio aquí es casi físico.
Key Facts
| Place | Sant Pau del Camp: la iglesia del campo |
|---|---|
| Address | Carrer de Sant Pau 101, 08001 Barcelona, Spain |
| Geo Coordinates | 41.37630, 2.16970 |
| Part of Walk | La Rambla y el Raval de Barcelona: conventos perdidos, ópera en llamas y el gato de Botero |
| Generated | Generated |
Atraviesa el pequeño jardín y detente ante una iglesia de piedra rústica, baja y robusta, con una portada de arcos sencillos y unos relieves gastados: una mano que bendice, unos animales, figuras que el tiempo ha ido borrando. Después de todo el ruido del Raval, el silencio aquí es casi físico. Estás ante Sant Pau del Camp, el templo más antiguo que conserva Barcelona.
Su apellido lo dice todo: del camp, del campo. Cuando se fundó el monasterio, todo esto quedaba fuera de las murallas, entre huertos y caminos de tierra. Los monjes benedictinos vivían aislados, a una distancia prudente de la ciudad. Lo que hoy es un barrio densísimo era entonces campo abierto, de huertos y caminos.
El monasterio es anterior al año mil, pero la iglesia que ves es románica, levantada sobre todo en el siglo XII. Y su mayor tesoro está en el claustro: un patio diminuto, casi de juguete, rodeado de arcos lobulados, con un dibujo que recuerda al arte islámico. Es uno de los rincones más delicados de toda la ciudad, y muchos barceloneses nunca lo han pisado.
Aquí apareció también una pieza extraordinaria: la lápida funeraria del conde Guifré Borrell, hijo de Guifré el Pilós, el fundador legendario de la dinastía de condes de Barcelona. Murió en el año 911, y su epitafio es uno de los documentos más antiguos de la historia de la ciudad. Un conde de hace más de mil años, enterrado entre huertos, al que hoy rodean bloques de pisos y calles estrechas.
El monasterio sufrió saqueos, guerras y abandonos, tras la desamortización del siglo XIX llegó a usarse incluso con fines militares, y estuvo a punto de desaparecer. Que siga en pie es casi un milagro. Ahora vuelve hacia La Rambla por Carrer de Sant Pau o por las calles paralelas, en dirección al mar, hasta el tramo final del paseo y un antiguo convento convertido en centro de arte.