Rambla del Raval y el Gato de Botero
Why is it significant?
Delante de ti, en medio de este paseo de palmeras, hay un gato de bronce del tamaño de un coche pequeño: barrigudo, con bigotes de alambre grueso y una cola que se levanta como un signo de interrogación. Los niños se suben encima, los mayores se hacen fotos con él, y su lomo brilla de tanto tacto.
Key Facts
| Place | Rambla del Raval y el Gato de Botero |
|---|---|
| Address | Rambla del Raval, 08001 Barcelona, Spain |
| Geo Coordinates | 41.37880, 2.16910 |
| Part of Walk | La Rambla y el Raval de Barcelona: conventos perdidos, ópera en llamas y el gato de Botero |
| Generated | Generated |
Delante de ti, en medio de este paseo de palmeras, hay un gato de bronce del tamaño de un coche pequeño: barrigudo, con bigotes de alambre grueso y una cola que se levanta como un signo de interrogación. Los niños se suben encima, los mayores se hacen fotos con él, y su lomo brilla de tanto tacto. Es el Gat del Raval, obra del colombiano Fernando Botero.
Este gato ha tenido una vida más viajera que muchos barceloneses. La ciudad lo compró a finales de los años ochenta y lo colocó primero en el parque de la Ciutadella. Después fue cambiando de rincón por la ciudad, como un vagabundo que no encontraba casa. Hasta que en 2003 llegó aquí, y aquí se quedó.
Y es que este paseo también es nuevo. Donde ahora caminas había hasta finales de los noventa varias manzanas de casas viejas, estrechas y oscuras. El ayuntamiento las derribó para abrir una rambla y dejar entrar el aire y la luz en uno de los barrios más densos de Europa. La Rambla del Raval se inauguró en el año 2000. Para unos fue una operación necesaria de salud pública; para otros, la desaparición de un pedazo de memoria del barrio.
Hoy es la plaza mayor del Raval moderno. Escucha las lenguas: urdu, tagalo, árabe, bengalí, catalán, castellano... Buena parte de los vecinos llegaron de Pakistán, Filipinas, Bangladesh o el Magreb, y sus tiendas, sus oratorios y sus fruterías forman parte del barrio tanto como las tabernas antiguas.
Fíjate en el edificio alto y moderno de cristal y acero, a un lado: es un hotel construido en esa misma transformación, y su azotea se ha convertido en un mirador sobre los tejados del Raval. Ahora sigue hacia el sur, hasta Carrer de Sant Pau, y gira a la derecha: al final de la calle, entre palmeras, te espera la iglesia más antigua de la ciudad.