Mercat de la Boqueria: un convento convertido en mercado
Why is it significant?
Huele primero: fruta madura, jamón, pescado sobre hielo, especias. Bajo la gran cubierta de hierro, cientos de puestos compiten en colores, y en la entrada de La Rambla un arco de vidrios de colores anuncia el nombre oficial del mercado: Sant Josep. Aunque nadie en Barcelona lo llama así.
Key Facts
| Place | Mercat de la Boqueria: un convento convertido en mercado |
|---|---|
| Address | La Rambla 91, 08001 Barcelona, Spain |
| Geo Coordinates | 41.38170, 2.17160 |
| Part of Walk | La Rambla y el Raval de Barcelona: conventos perdidos, ópera en llamas y el gato de Botero |
| Generated | Generated |
Huele primero: fruta madura, jamón, pescado sobre hielo, especias. Bajo la gran cubierta de hierro, cientos de puestos compiten en colores, y en la entrada de La Rambla un arco de vidrios de colores anuncia el nombre oficial del mercado: Sant Josep. Aunque nadie en Barcelona lo llama así. Para todos, es la Boqueria.
Ese nombre oficial no es casual. Aquí se alzaba el convento de Sant Josep, de los carmelitas descalzos. En 1835, en una época de revueltas contra las órdenes religiosas, el convento ardió, y poco después el Estado expropió muchos bienes de la Iglesia. Sobre el solar vacío se construyó un mercado con soportales, y en 1914 llegó la gran cubierta metálica que ves sobre tu cabeza.
Pero se vendía comida en este punto mucho antes. Frente a una de las puertas de la muralla medieval, los campesinos del llano, cuentan que para no pagar los impuestos de entrada a la ciudad, montaban sus puestos al aire libre. Sobre el origen de la palabra Boqueria hay varias teorías; la más repetida la relaciona con la carne de boc, el macho cabrío, que se vendía por aquí. Sea cierta o no, el nombre ha sobrevivido a todos los intentos de cambiarlo.
Sal un momento al paseo y mira a la derecha del mercado: ese palacio elegante es el Palau de la Virreina, del siglo XVIII. Lo mandó construir Manuel d'Amat, que había sido virrey del Perú y volvió rico a su tierra. Se casó con una mujer mucho más joven y murió poco después de terminar la obra. Ella siguió viviendo allí, y la ciudad la recordó para siempre como la Virreina.
Un consejo de amigo: los puestos de la entrada son para fotos, los del fondo son para comprar. Este tramo del paseo se llama Rambla de Sant Josep, o de les Flors, por los puestos de flores que lo llenan desde hace generaciones. Sigue bajando unos pasos más, hasta un círculo de colores pintado en el suelo.