Església de Betlem y la Rambla dels Estudis
Why is it significant?
Fíjate en la fachada lateral de esta iglesia que da a Carrer del Carme: piedra tallada en rombos, como si alguien hubiera querido acolchar un muro.
Key Facts
| Place | Església de Betlem y la Rambla dels Estudis |
|---|---|
| Address | La Rambla 107, 08002 Barcelona, Spain |
| Geo Coordinates | 41.38290, 2.17140 |
| Part of Walk | La Rambla y el Raval de Barcelona: conventos perdidos, ópera en llamas y el gato de Botero |
| Generated | Generated |
Fíjate en la fachada lateral de esta iglesia que da a Carrer del Carme: piedra tallada en rombos, como si alguien hubiera querido acolchar un muro. Es la Església de Betlem, una de las pocas iglesias barrocas que conserva Barcelona, una ciudad que fue muy gótica y luego muy modernista, y que en medio se saltó casi todo lo demás.
La levantaron los jesuitas entre finales del siglo XVII y principios del XVIII. Por fuera es sobria, casi severa. Por dentro llegó a ser uno de los interiores más ricos de la ciudad, lleno de retablos dorados, mármoles y pinturas. Y digo llegó a ser porque de todo aquello no queda casi nada.
En julio de 1936, en los primeros días de la Guerra Civil, la iglesia fue incendiada, como muchas otras en Barcelona. El fuego destruyó el interior entero. Lo que ves hoy dentro es una reconstrucción mucho más sencilla, y la fachada ennegrecida guarda todavía el recuerdo de aquellos días. Es uno de esos lugares donde la ciudad prefiere no dar explicaciones, y simplemente sigue celebrando misa.
Ahora mira el tramo de paseo que tienes delante: se llama Rambla dels Estudis. Aquí estuvo el Estudi General, la universidad de Barcelona, durante siglos. Tras la Guerra de Sucesión, Felipe V la cerró y trasladó los estudios a Cervera, una pequeña ciudad del interior, como castigo a la Barcelona que había luchado contra él. El edificio acabó derribado en el siglo XIX, y la universidad tardó más de cien años en volver. Lo único que sobrevivió fue el nombre del tramo.
Durante generaciones, este fue también el tramo de los pájaros, con puestos de jaulas que cantaban a cualquier hora. Ya no están, pero muchos abuelos todavía lo llaman así. Ahora entra en el Raval por Carrer del Bonsuccés y Carrer d'Elisabets, hasta una plaza blanca llena de monopatines.