Mercado de San Telmo y cúpula de hierro forjado de Juan Antonio Buschiazzo
Why is it significant?
Franqueamos el portal de ladrillos del Mercado de San Telmo para adentrarnos en una de las catedrales del comercio popular más fascinantes de la ciudad.
Key Facts
| Place | Mercado de San Telmo y cúpula de hierro forjado de Juan Antonio Buschiazzo |
|---|---|
| Address | Defensa 963, C1065 CABA, Argentina |
| Geo Coordinates | -34.61850, -58.37220 |
| Part of Walk | San Telmo, Plaza Dorrego y cuna del tango: adoquines coloniales y bohemia |
| Generated | Generated |
Franqueamos el portal de ladrillos del Mercado de San Telmo para adentrarnos en una de las catedrales del comercio popular más fascinantes de la ciudad. Inaugurado en febrero de 1897 para abastecer de víveres frescos a la creciente marea de inmigrantes europeos que poblaban los conventillos vecinos, el edificio fue concebido por el genial arquitecto italo-argentino Juan Antonio Buschiazzo, el gran transformador urbanístico de Buenos Aires a finales del siglo diecinueve.
Levanten la vista hacia la imponente cubierta metálica: la nave central está sostenida por una colosal estructura de vigas, tirantes y columnas de hierro fundido fabricadas en talleres europeos, coronada por una airosa cúpula vidriada octogonal que baña de luz cenital los puestos interiores.
Durante más de un siglo, carnicerías familiares, verdulerías con cajones de madera, pescaderías con hielo picado y fiambrerías donde cuelgan jamones crudos y quesos artesanales han abastecido la mesa cotidiana de San Telmo. En las últimas décadas, el mercado ha experimentado un renacimiento cosmopolita irresistible: entre los puestos tradicionales de viandas se intercalan anticuarios repletos de juguetes de hojalata, cámaras de fuelle, carteles publicitarios de esmalte de la década de 1930 y cafeterías de especialidad donde baristas tuestan granos selectos a la vista del público. En sus tabernas gastronómicas se sirven empanadas tucumanas al horno de barro, sándwiches de chorizo criollo a la parrilla y cazuelas de locro humeante acompañadas de copas de vino Malbec servidas en barra. Los carteles de fileteado porteño pintados con flores estilizadas, cintas patrias y espirales barrocas adornan las esquinas de los puestos, celebrando este arte gráfico popular declarado Patrimonio Cultural Inmaterial.
El aroma a café recién molido mezclado con el cuero de los anticuarios y el bullicio de los puesteros crea una sinfonía sensorial que reconcilia la tradición popular con la modernidad.
Salgamos por la salida de la calle Defensa hacia el número 1179 para descubrir el señorial Pasaje de la Defensa.