El Viejo Almacén y mítica esquina tanguera de Balcarce con Independencia

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Llegamos a la legendaria esquina de Balcarce y Avenida Independencia ante la fachada encalada de El Viejo Almacén, uno de los templos mayores del tango y la música ciudadana de Buenos Aires.

Key Facts

PlaceEl Viejo Almacén y mítica esquina tanguera de Balcarce con Independencia
AddressBalcarce y Avenida Independencia, C1064 CABA, Argentina
Geo Coordinates-34.61720, -58.37120
Part of WalkSan Telmo, Plaza Dorrego y cuna del tango: adoquines coloniales y bohemia
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Llegamos a la legendaria esquina de Balcarce y Avenida Independencia ante la fachada encalada de El Viejo Almacén, uno de los templos mayores del tango y la música ciudadana de Buenos Aires. Levantada originalmente en 1798 como almacén de campaña y pulpería de campaña durante la época virreinal, esta humilde construcción de una sola planta con techos bajos y vigas de quebracho sirvió a lo largo de dos siglos como hospital británico, aduana de mercancías y despacho de bebidas alcohólicas para marineros y cocheros de plaza.

En mayo de 1969, el inolvidable cantor y compositor Edmundo Rivero—poseedor de una voz de bajo profundo inconfundible y maestro de la guitarra criolla—adquirió la ruinosa edificación para fundar una tanguería mítica consagrada a preservar el género sin concesiones comerciales.

Rivero bautizó el local inspirándose en el tango Sentimiento gaucho de 1924, cuyos versos inmortales dicen: En un viejo almacén del Paseo Colón, donde van los que tienen perdida la fe... Por este escenario íntimo de madera pasaron las mayores luminarias de la historia del dos por cuatro: la orquesta de Aníbal Troilo con el fueye compadrito de Pichuco, el piano revolucionario de Osvaldo Pugliese, el violín virtuoso de Enrique Mario Francini y la presencia electrizante de Horacio Salgán. Presidentes extranjeros, reyes, poetas y viajeros de los cinco continentes han ocupado sus mesas en penumbra para escuchar tangos arrabaleros entonados con lunfardo porteño, acompañados de una copa de buen vino tinto. En la vereda de enfrente, un monumento de bronce rinde homenaje al propio Edmundo Rivero abrazando su guitarra. Las paredes de la tanguería están tapizadas de fotos históricas dedicadas por celebridades internacionales como Aristóteles Onassis, el actor Marcello Mastroianni y escritores que rindieron homenaje al duende tanguero porteño.

Estar frente a esta esquina colonial al encenderse los faroles de gas es escuchar el eco del bandoneón desgarrando la noche porteña con su queja eterna.

Sigamos hacia el norte por la calle Balcarce hasta la imponente Basílica de Santo Domingo.

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