Albert Cuypmarkt: el mercado de 1905
Why is it significant?
Escucha antes de mirar: el roce de las lonas, un vendedor que canta sus ofertas, el chisporroteo de una plancha caliente. Ante ti se abre una calle larga y recta, con toldos de rayas a ambos lados hasta donde alcanza la vista.
Key Facts
| Place | Albert Cuypmarkt: el mercado de 1905 |
|---|---|
| Address | Albert Cuypstraat 100, 1072 CV Amsterdam, Netherlands |
| Geo Coordinates | 52.35500, 4.89140 |
| Part of Walk | Ámsterdam con hambre: De Pijp, el mercado Albert Cuyp y el Amstel |
| Generated | Generated |
Escucha antes de mirar: el roce de las lonas, un vendedor que canta sus ofertas, el chisporroteo de una plancha caliente. Ante ti se abre una calle larga y recta, con toldos de rayas a ambos lados hasta donde alcanza la vista. Estás en la entrada del Albert Cuypmarkt, el mercado callejero más conocido de Ámsterdam.
Nació casi por accidente. A finales del siglo XIX el barrio nuevo se llenó de familias obreras, y detrás de ellas llegaron los vendedores ambulantes con sus carros de fruta, pescado y telas, que se instalaban donde podían. Entre aquellos primeros comerciantes había muchos judíos del viejo barrio del centro. En 1905 el ayuntamiento decidió poner orden y convirtió esta calle en mercado oficial, y desde entonces algunos puestos han pasado de padres a hijos durante generaciones.
¿Y quién era Albert Cuyp? No era tendero ni concejal, sino un pintor del Siglo de Oro, nacido en Dordrecht en 1620, que pasó casi toda su vida en su ciudad natal. Lo que mejor pintaba eran vacas: vacas tranquilas junto a un río, bañadas en una luz dorada de atardecer que, un siglo después de su muerte, volvió locos a los coleccionistas ingleses. Que el mercado más ruidoso del país lleve el nombre del pintor de la calma rural tiene algo de broma holandesa.
Hoy son unos doscientos sesenta puestos, y la mezcla es el espectáculo. Quesos redondos como ruedas de carro junto a fundas de móvil, flores junto a especias, pescado plateado junto a calcetines de tres en tres. Es un mercado de vecinos tanto como de visitantes: aquí la gente del barrio todavía viene a por las patatas y las manzanas de la semana, y discute con el frutero como se ha hecho siempre.
Un consejo de amigo: no te lances sobre el primer puesto que veas. Recorre un tramo, mira, huele, compara... el mercado se saborea mejor despacio. Para empezar, sal un momento del bullicio: camina entre los puestos hasta la Gerard Doustraat, gira a la izquierda y encontrarás una placita llena de árboles y terrazas.