Vondelpark: el poeta en su pedestal

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Busca, entre el verde, un pedestal alto coronado por la figura de un hombre que contempla desde arriba a ciclistas, corredores y paseantes. Es Joost van den Vondel, el gran poeta de la lengua neerlandesa, lo que Cervantes o Shakespeare son para otros idiomas, según a quién preguntes.

Key Facts

PlaceVondelpark: el poeta en su pedestal
AddressVondelpark, 1071 AA Amsterdam, Netherlands
Geo Coordinates52.36000, 4.87400
Part of WalkÁmsterdam del arte: Rijksmuseum, Van Gogh, Museumplein y el Vondelpark
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Busca, entre el verde, un pedestal alto coronado por la figura de un hombre que contempla desde arriba a ciclistas, corredores y paseantes. Es Joost van den Vondel, el gran poeta de la lengua neerlandesa, lo que Cervantes o Shakespeare son para otros idiomas, según a quién preguntes.

El parque se abrió en 1865 con un nombre muy poco poético: Nieuwe Park, el parque nuevo. Lo pagó un grupo de vecinos acomodados que querían un lugar donde pasear a pie y a caballo. En 1867 colocaron esta estatua, obra de Louis Royer, y la gente empezó a llamarlo el parque de Vondel. El nombre se quedó, y hoy casi nadie recuerda el original.

Vondel nació en 1587 en Colonia, hijo de una familia menonita que había huido por motivos religiosos, y vivió hasta los noventa y un años. Vendía medias en una tienda de la Warmoesstraat, escribía en sus horas libres y, ya anciano, arruinado por las deudas de un hijo, tuvo que trabajar como empleado en el monte de piedad de la ciudad. El mayor poeta del país, contando prendas empeñadas.

Su obra más querida, Gijsbrecht van Aemstel, inauguró el teatro de la ciudad en 1638 y se representó cada Año Nuevo durante más de tres siglos, hasta 1968. Pero también conoció la censura: su tragedia Lucifer, de 1654, fue prohibida después de solo dos funciones. Vondel, que se había convertido al catolicismo en una ciudad oficialmente calvinista, pagó caro no esconder sus ideas.

Un siglo después de inaugurarse la estatua, a principios de los años setenta, el parque de este poeta severo se llenó de jóvenes que llegaban de toda Europa y dormían en la hierba con sus sacos, y la ciudad acabó por tolerarlo. Ahora sigue hacia el oeste y sal un momento por el lado norte del parque, a la Vondelstraat: detrás de un portal corriente te espera un palacio para caballos.

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