Hollandsche Manege: un palacio para caballos
Why is it significant?
Cruza el portal de la Vondelstraat y sigue el pasillo: al fondo te llega un olor a cuadra y el sonido sordo de los cascos sobre la arena. Estás entrando en la Hollandsche Manege, un picadero cubierto del siglo XIX en pleno barrio residencial.
Key Facts
| Place | Hollandsche Manege: un palacio para caballos |
|---|---|
| Address | Vondelstraat 140, 1054 GT Amsterdam, Netherlands |
| Geo Coordinates | 52.36140, 4.87190 |
| Part of Walk | Ámsterdam del arte: Rijksmuseum, Van Gogh, Museumplein y el Vondelpark |
| Generated | Generated |
Cruza el portal de la Vondelstraat y sigue el pasillo: al fondo te llega un olor a cuadra y el sonido sordo de los cascos sobre la arena. Estás entrando en la Hollandsche Manege, un picadero cubierto del siglo XIX en pleno barrio residencial.
El edificio es de 1882, obra de Adolf Leonard van Gendt, el mismo arquitecto del Concertgebouw, y se inspiró en la Escuela Española de Equitación de Viena. Sí, española: la de Viena se llama así por los caballos de raza española con los que nació, los antepasados de los famosos lipizanos. Así que, de rebote, también hay un poco de España en este picadero holandés.
Dentro, la pista está rodeada de columnas de hierro fundido, galerías y adornos con cabezas de caballo, todo con la elegancia de un salón de baile. Desde la galería superior se puede ver entrenar a jinetes y caballos, y la luz entra desde lo alto como en una estación de tren. Es arquitectura de hierro y cristal al servicio de algo tan antiguo como montar a caballo, y más de un siglo después sigue sirviendo para lo mismo que el primer día.
La escuela de equitación es mucho más antigua que el edificio: sus orígenes se remontan al siglo XVIII, cuando montar bien era cosa de caballeros y oficiales. Al salir, a pocos pasos, verás la torre de la Vondelkerk, una iglesia de Pierre Cuypers, el arquitecto del Rijksmuseum. En esta esquina de la ciudad, los grandes nombres del siglo XIX están literalmente puerta con puerta.
Es uno de esos lugares que la mayoría de los visitantes no encuentra nunca: una puerta corriente en una calle de viviendas, y detrás, otro mundo. Si tienes suerte, verás a algún caballo asomar la cabeza por encima de la puerta de su cuadra, con cara de saber más que tú de arquitectura. Ahora vuelve al parque y camina hacia el oeste, por los senderos junto a los estanques, hasta el corazón del Vondelpark.