Stedelijk Museum: la bañera del arte moderno
Why is it significant?
Ahí la tienes: una enorme forma blanca, lisa y brillante, que parece flotar sobre la entrada, pegada a un edificio de ladrillo del siglo XIX con torrecillas. Los amsterdameses la bautizaron enseguida y sin piedad: de badkuip, la bañera.
Key Facts
| Place | Stedelijk Museum: la bañera del arte moderno |
|---|---|
| Address | Museumplein 10, 1071 DJ Amsterdam, Netherlands |
| Geo Coordinates | 52.35790, 4.87990 |
| Part of Walk | Ámsterdam del arte: Rijksmuseum, Van Gogh, Museumplein y el Vondelpark |
| Generated | Generated |
Ahí la tienes: una enorme forma blanca, lisa y brillante, que parece flotar sobre la entrada, pegada a un edificio de ladrillo del siglo XIX con torrecillas. Los amsterdameses la bautizaron enseguida y sin piedad: de badkuip, la bañera.
El edificio antiguo es de 1895; la bañera, de 2012, del estudio Benthem Crouwel, y está hecha de un material compuesto de fibras, más parecido al casco de un barco moderno que a una pared. Dos siglos de arquitectura pegados con descaro: el Stedelijk siempre ha preferido provocar a pasar desapercibido.
Es el museo de arte moderno y contemporáneo de la ciudad: Mondrian, Malevich, del que guarda una de las mayores colecciones fuera de Rusia, Matisse, Chagall, los pintores salvajes del grupo CoBrA. Tras la guerra, su director Willem Sandberg, tipógrafo y antiguo miembro de la resistencia, lo convirtió en uno de los museos más audaces de Europa. Sandberg diseñaba él mismo los carteles y los catálogos, con papel de estraza y letras recortadas. En 1949 abrió las salas a los jóvenes del grupo CoBrA, y la exposición provocó un escándalo enorme: buena parte del público y de la prensa la tomó como una tomadura de pelo.
Pero su historia más extraña es la de un cuadro de Barnett Newman, Who's Afraid of Red, Yellow and Blue III: un enorme campo rojo con una franja azul y otra amarilla. En 1986 un visitante lo rajó con un cúter. La restauración desató otro escándalo: se acusó al restaurador de haber repintado el rojo con un rodillo. ¿Se puede reparar una obra que es casi solo color, sin convertirla en otra?
Dentro hay también diseño: sillas, carteles, objetos de la vida diaria, porque Sandberg pensaba que una silla bien hecha merecía tanto respeto como un cuadro. Busca la silla roja y azul de Rietveld, el arquitecto del museo de al lado. Ahora camina unos minutos hacia el norte, en dirección al Vondelpark, hasta la Roemer Visscherstraat: te esperan siete países en una sola manzana.