Sinagoga Portuguesa, la Esnoga
Why is it significant?
Mira el edificio que se alza detrás del muro: un enorme bloque de ladrillo con ventanales altísimos, sereno y solemne, que en su tiempo fue una de las mayores sinagogas del mundo. Los sefardíes la llamaban la Esnoga, una palabra que quien habla español reconocerá enseguida.
Key Facts
| Place | Sinagoga Portuguesa, la Esnoga |
|---|---|
| Address | Mr. Visserplein 3, 1011 RD Amsterdam, Netherlands |
| Geo Coordinates | 52.36760, 4.90580 |
| Part of Walk | Ámsterdam judía: de los sefardíes y Spinoza a la memoria de la Plantage |
| Generated | Generated |
Mira el edificio que se alza detrás del muro: un enorme bloque de ladrillo con ventanales altísimos, sereno y solemne, que en su tiempo fue una de las mayores sinagogas del mundo. Los sefardíes la llamaban la Esnoga, una palabra que quien habla español reconocerá enseguida.
Se inauguró el 2 de agosto de 1675, obra del arquitecto Elias Bouman, y la pagaron los descendientes de los judíos expulsados de España en 1492 y de los obligados a convertirse en Portugal pocos años después. Muchos habían vivido durante generaciones como cristianos nuevos, practicando su fe en secreto y temiendo a la Inquisición. Al llegar a Ámsterdam volvieron abiertamente al judaísmo, y esta sinagoga fue su declaración pública: estamos aquí, y nos quedamos. Sus libros de actas se escribían en portugués, y en sus bancos se leían biblias y oraciones traducidas al español.
Si entras, sentirás que el tiempo se detuvo. No hay electricidad: el interior se ilumina con cientos de velas en grandes lámparas de latón, y en las celebraciones se encienden todas. El suelo está cubierto de arena fina, que absorbe la humedad, el polvo y el ruido de los pasos. Y en el mismo conjunto de edificios está la biblioteca Ets Haim, fundada en 1616, considerada la biblioteca judía más antigua del mundo que sigue en funcionamiento.
Durante la ocupación, el edificio sobrevivió intacto, algo casi milagroso en un barrio arrasado. La biblioteca, en cambio, fue saqueada y enviada a Alemania, y solo se recuperó después de la guerra. La comunidad que la había fundado no tuvo tanta suerte: la gran mayoría de los judíos sefardíes de Ámsterdam fue asesinada. Hoy la Esnoga sigue siendo una sinagoga viva, con su congregación, y a la vez forma parte del barrio cultural judío junto al museo que acabas de ver.
Piensa que, entre estos muros, durante tres siglos y medio, se ha rezado por familias con apellidos como Pinto, Curiel, Mendes o Spinoza... nombres de Lisboa, de Sevilla, de Toledo. Ahora cruza el puente sobre el canal Nieuwe Herengracht, hacia el barrio de la Plantage. Busca a tu izquierda, junto al agua, un pequeño parque con árboles y una verja de hierro.