La Mole Antonelliana, los Murazzi y Gran Madre: A Orillas del Po al Mirador Alpino

De Vanchiglia al Monte de los Capuchinos entre cine, riberas históricas y vistas panorámicas

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  1. 1. Mole Antonelliana y Museo Nacional del Cine

    Via Montebello 20, 10124 Turin, Italy

    Alce la mirada hacia la vertiginosa aguja de albañilería de la Mole Antonelliana, la inconfundible silueta que descolla sobre los tejados de Turín como su símbolo cívico más querido y universal. Encargada en 1863 al audaz arquitecto novarés Alessandro Antonelli como una sinagoga monumental para la comunidad judía tras su emancipación civil con el Estatuto Albertino de 1848, la estructura creció de forma imparable hasta alcanzar la asombrosa altura de ciento sesenta y siete metros y medio, siendo durante décadas la construcción en ladrillo sin armadura más alta de toda Europa. Alarmada por la escalada de costes y las osadas soluciones técnicas de Antonelli, la comunidad hebrea cedió la obra inconclusa al Ayuntamiento de Turín en 1877. La corporación municipal remató el colosal edificio en 1889 convirtiéndolo en memorial del rey Víctor Manuel II. Hoy acoge en su interior el Museo Nacional del Cine, una de las instituciones más fascinantes del séptimo arte, montada en espiral vertical por François Confino. La majestuosidad de la bóveda sobrecoge al visitante.

    Suba al ascensor panorámico de paredes de cristal suspendido en el vacío central del templo: ascendiendo ochenta y cinco metros sin guías rígidas en apenas cincuenta y nueve segundos, desemboca en el templete mirador superior para revelar una panorámica de trescientos sesenta grados sobre los Alpes coronados de nieve.

    En mayo de 1953, un violento tornado quebró los últimos cuarenta y siete metros de la aguja de ladrillo, precipitándola sobre los jardines sin provocar víctimas: la cúspide fue reconstruida en 1960 con un armazón interior de acero revestido de piedra de cantería y rematada por una estrella de doce puntas.

    Repare en las innovadoras nervaduras de ladrillo dispuestas por Antonelli: combinó tirantes de hierro y arcos entrelazados para desafiar la fuerza de gravedad con muros de mínimo espesor.

    Baje hacia el sur por Via Montebello y tuerza a la izquierda por Via Sant'Ottavio para llegar al Palazzo Nuovo.

  2. 2. Palacio Nuevo y Universidad de Turín

    Via Sant'Ottavio 20, 10124 Turin, Italy

    Deténgase ante la severa fachada de acero y cristal del Palazzo Nuovo, el extenso complejo que alberga las facultades de humanidades y letras de la Universidad de Turín. Inaugurado en 1966 según los planos de los arquitectos de vanguardia Gino Levi-Montalcini, Felice Bardelli y Domenico Morelli para dar respuesta a la masiva afluencia estudiantil de posguerra, este edificio racionalista constituye el motor intelectual y juvenil del barrio universitario. La Universidad de Turín, fundada formalmente en 1404 mediante bula del papa Benedicto XIII y patrocinio del príncipe Ludovico de Saboya-Acaya, ha formado a insignes figuras del pensamiento universal, tales como Erasmo de Róterdam, quien obtuvo aquí su doctorado en teología en 1506, el filósofo Norberto Bobbio y el semiólogo Umberto Eco. Las arcadas exteriores hierven diariamente con miles de estudiantes que debaten sobre literatura, historia y cine frente a un aromático café. Las calles adyacentes rebosan de librerías anticuarias especializadas, copisterías y acogedoras tabernas que mantienen siempre viva la honda inquietud crítica, el debate cívico y la vocación universal piamontesa.

    Observe los murales y pancartas que jalonan los accesos principales: el Palazzo Nuovo fue el corazón indiscutible de las revueltas estudiantiles italianas de 1968, escenario de mítines asamblearios históricos que transformaron la universidad tradicional en un laboratorio de libertad democrática.

    En estas mismas aulas universitarias impartió durante décadas sus seminarios el profesor Umberto Eco, extrayendo de sus investigaciones sobre estética medieval la inspiración para concebir su universal novela El nombre de la rosa.

    Repare en el contraste arquitectónico entre las líneas desnudas de los años sesenta y los palacios decimonónicos vecinos: el edificio simbolizó el paso del Turín palaciego hacia una metrópoli abierta al debate moderno.

    Camine hacia el noreste por Via Giulia di Barolo para adentrarse en el ambiente bohemio de Largo Montebello.

  3. 3. Largo Montebello y Barrio Bohemio de Vanchiglia

    Largo Montebello 1, 10124 Turin, Italy

    Tome asiento bajo los frondosos plátanos de sombra del amplio Largo Montebello, el cruce peatonal más acogedor y genuino del barrio histórico de Vanchiglia. Encajonado entre el curso del río Po y las aguas de la Dora Riparia, este sector constituía en el pasado una llanura inundable ganada a las aguas a principios del siglo diecinueve para dar cabida a molinos hidráulicos, hilaturas de seda, tenerías y pequeños talleres gremiales. Sus calles trazadas en ángulo y sus casas obreras de balcones corridos reflejan un arraigado pasado artesano que ha florecido desde el año 2000 en un vibrante renacimiento creativo. Diseñadores gráficos independientes, ceramistas, lutieres y cineastas emergentes han transformado viejos almacenes en estudios de arte, conviviendo en armonía con lecherías históricas y puestos de verduras. Las terrazas se llenan de jóvenes que degustan vermut piamontés y copas de vino bajo las copas de los árboles. Por las mañanas, los agricultores ofrecen hortalizas frescas y quesos del valle, conservando el calor humano de un pueblo dentro de la metrópoli.

    Mire hacia la confluencia de Corso San Maurizio con Via Giulia di Barolo para contemplar la singular Fetta di Polenta: este insólito edificio trapezoidal amarillo ideado en 1840 por Alessandro Antonelli mide veintisiete metros de largo, pero apenas cincuenta y cuatro centímetros en su extremo más estrecho.

    El topónimo Vanchiglia procede del dialecto piamontés vanciglia, que designaba los bancos de arena y grava fluviales donde las lavanderas tendían las sábanas de las familias burguesas turinesas en el siglo diecinueve.

    Fíjese en las barandillas de hierro de los balcones de patio: estas galerías comunitarias fomentaron durante generaciones la solidaridad entre vecinos obreros que compartían lavaderos y tertulias al atardecer.

    Baje hacia el sur por Via Guastalla para llegar a la bulliciosa Plaza Santa Julia.

  4. 4. Plaza Santa Julia y Devoción Solidaria

    Piazza Santa Giulia 1, 10124 Turin, Italy

    Adéntrese en la animada y recogida Plaza Santa Julia, el auténtico corazón cívico y afectivo del barrio de Vanchiglia. Presidiendo la explanada se yergue la fachada de ladrillo rojo de la Iglesia de Santa Julia, templo neogótico erigido entre 1866 y 1869 merced al mecenazgo y la generosidad sin límites de la marquesa Juliette Colbert di Barolo, ilustre dama de cuna francesa que consagró su patrimonio a asistir a presidiarios, huérfanas y familias necesitadas en el Turín decimonónico. Su fachada de líneas góticas con portadas ojivales y un delicado rosetón de piedra otorga a la plaza un aire de recogimiento histórico. Al caer la tarde, la plaza se convierte en el punto de encuentro predilecto del barrio: las mesas exteriores de las piole tradicionales y tabernas de vinos se colman de vecinos y universitarios que disfrutan de copas de Barbera y platos de embutidos típicos. El resplandor dorado de las farolas sobre los adoquines acoge a paseantes y lugareños en un entorno comunitario sumamente entrañable.

    Baje a la cripta silenciosa del templo: allí descansan los restos de la marquesa Juliette y de su esposo Carlo Tancredi Falletti di Barolo, aristócratas pioneros que desarrollaron en sus viñedos de las colinas de Langhe la moderna elaboración del prestigioso vino Barolo.

    La marquesa fue además el gran amparo del escritor patriota Silvio Pellico: tras sufrir años de reclusión en las mazmorras austriacas de Spielberg, el autor encontró cobijo en Turín como bibliotecario de los marqueses hasta su muerte en 1854.

    Admire las vidrieras góticas del presbiterio: realizadas por artesanos de Múnich, tamizan la luz del crepúsculo en cálidos destellos de rubí y zafiro sobre las piedras del presbiterio.

    Avance hacia el este por Via Cesare Balbo para alcanzar el apacible paseo fluvial del Jardín Schiaparelli.

  5. 5. Jardín Schiaparelli y Ribera del Río Po

    Lungo Po Niccolò Machiavelli 24, 10124 Turin, Italy

    Alcance la fresca terraza arbolada del Jardín Schiaparelli a lo largo del bulevar ribereño de Lungo Po Niccolò Machiavelli, donde la serenidad del entorno fluvial se integra con gracia en la ciudad de Turín. Bautizado en honor al ilustre astrónomo piamontés Giovanni Schiaparelli, recordado por haber cartografiado los canales de Marte y dirigido el observatorio de Brera, este parque público regala uno de los miradores más bellos y serenos sobre el curso del río Po. Frente a usted, el agua se desliza entre márgenes verdes pobladas de sauces llorones, álamos blancos y castaños de Indias, mientras en la orilla opuesta despuntan las laderas boscosas de la colina turinesa, sembradas de villas señoriales barrocas, viñas familiares y robledales umbríos. Los pescadores aguardan con paciencia sobre los malecones de piedra mientras las estilizadas piraguas de los clubes de remo surcan el agua con un acompasado chapoteo. La suave brisa del cauce aporta una grata calma alejada del tráfico rodado, invitando al sosiego contemplativo de los caminantes.

    Contemple los reflejos cambiantes sobre el agua río arriba: a lo largo de las estaciones, el curso fluvial copia la paleta de colores de la colina, transitando de los verdes vivos primaverales a los cobrizos otoñales que inspiraron los cuadros del paisajista Antonio Fontanesi.

    Las antiguas tribus celtas de los taurinos llamaban al río Po con el vocablo Bodinkos, término autóctono que significaba sin fondo, navegando en balsas de madera hacia el mar Adriático para comerciar vinos y piedras alpinas.

    Fíjese en el monumento de bronce erigido en memoria de Giovanni Schiaparelli: nacido en Savigliano en 1835, fue el primer científico en demostrar que las lluvias de estrellas fugaces proceden de restos de cometas.

    Camine hacia el sur siguiendo la orilla del río hasta desembocar en la grandiosa Plaza Vittorio Veneto.

  6. 6. Plaza Vittorio Veneto y Pórticos Neoclásicos

    Piazza Vittorio Veneto 12, 10123 Turin, Italy

    Adéntrese en la majestuosa inmensidad de la Plaza Vittorio Veneto, conocida cariñosamente por los lugareños como Piazza Vittorio. Con una superficie de casi cuarenta y cuatro mil metros cuadrados y trescientos sesenta metros de longitud continua, es una de las plazas enteramente porticadas más extensas de todo el continente europeo. Trazada en 1825 por el arquitecto de la corte real Giuseppe Frizzi bajo el mandato del rey Carlos Félix para ocupar el espacio de las antiguas murallas derruidas en época napoleónica, fue diseñada con una sutil pendiente descendente hacia las aguas del Po para realzar la contemplación escénica de la Iglesia de la Gran Madre en la orilla contraria. Los sobrios edificios neoclásicos albergan bajo sus bóvedas cafeterías históricas, librerías y tabernas tradicionales de gran prestigio. El pavimento de losas de piedra de Luserna infunde al entorno una prestancia regia inmutable. Las terrazas al aire libre se colman de turineses que saborean aperitivos amargos y sándwiches tramezzini frente a las aguas del río.

    Aprecie la ingeniosa ilusión óptica concebida por el arquitecto Frizzi: aunque el suelo desciende más de siete metros conforme se aproxima a la orilla del Po, las cornisas de los tejados se mantienen rigurosamente horizontales, disimulando el desnivel con pisos intermedios escalonados.

    Cada veinticuatro de junio, con motivo de la fiesta patronal de San Juan Bautista, más de doscientas mil personas se congregan en esta explanada para contemplar el tradicional espectáculo de fuegos artificiales sobre el río Po.

    Bajo los soportales meridionales se halla el histórico Caffè Elena, frecuentado en los años cuarenta por Cesare Pavese: el escritor solía sentarse aquí a tomar notas para las páginas de su diario El oficio de vivir.

    Baje por las rampas empedradas hacia el agua para recorrer los históricos muelles de los Murazzi del Po.

  7. 7. Murazzi del Po y Antiguos Embarcaderos

    Murazzi del Po 22, 10124 Turin, Italy

    Descienda por las anchas rampas de piedra de Luserna para pisar el pavimento fluvial de los Murazzi del Po, las recias defensas de sillería que protegen la ribera occidental de Turín contra las crecidas primaverales. Construidos a partir de 1830 por disposición municipal para encauzar el cauce y brindar amarre seguro a los barqueros, los Murazzi cuentan con una larga sucesión de naves abovedadas de ladrillo que servían antaño a carpinteros y pescadores para guardar redes, remos y botes. A partir de las décadas de 1970 y 1980, estos sótanos ribereños protagonizaron una mítica efervescencia contracultural: se transformaron en el epicentro de la música underground y la vida nocturna de Turín, albergando locales pioneros y recitales al borde del agua que dieron a conocer a formaciones como Subsonica. El murmullo perenne del río y las gaviotas sobrevolando las corrientes tejen una atmósfera única entre arqueología industrial y ocio juvenil. La ancha gradería de piedra permite sentarse junto a la orilla del agua.

    Busque las marcas de riadas históricas labradas en los sillares de granito: registran las crecidas extremas del Po a través de los siglos, como las catastróficas inundaciones de noviembre de 1994 y octubre de 2000, cuando el agua anegó las bóvedas hasta los antepechos de la plaza.

    Hasta los albores del siglo veinte funcionaban en los Murazzi los baños flotantes: elegantes pabellones de madera anclados en medio del cauce donde los turineses acudían a bañarse en las frescas aguas alpinas durante el riguroso estío.

    Admire al atardecer el reflejo dorado de la Mole Antonelliana temblando sobre la superficie fluvial: la perspectiva a ras de agua desde estos muelles regala una de las miradas más románticas de Turín.

    Suba al arranque del puente de piedra para atravesar los cinco arcos monumentales del Puente Víctor Manuel I.

  8. 8. Puente Víctor Manuel I y Río Po

    Ponte Vittorio Emanuele I, 10124 Turin, Italy

    Avance sobre el sólido tablero de granito del Puente Víctor Manuel I, el paso histórico más representativo y señorial de Turín, que une la Plaza Vittorio Veneto con la explanada de la Gran Madre di Dio. La construcción de esta recia estructura de cinco arcos escarzanos fue decretada en 1810 por Napoleón Bonaparte durante la dominación francesa de la región, con el fin de sustituir a un viejo puente de madera que las avenidas otoñales destruían con frecuencia. Proyectado por el ingeniero francés Charles Mallet con la colaboración del arquitecto Pellegrini, el puente fue levantado empleando colosales bloques de granito extraídos de las canteras de Cumiana y Gassino, inaugurándose en 1814 coincidiendo con la retirada de las tropas imperiales francesas. Tras la Restauración, algunos consejeros reales propusieron dinamitarlo por considerarlo un vestigio del yugo napoleónico, pero el rey Víctor Manuel I optó con sensatez por conservarlo, cruzándolo victorioso en su regreso del exilio. El amplio mirador fluvial regala bellas vistas a las dos márgenes.

    Asómese al pretil para contemplar los tajamares triangulares en espolón: cada pila fue labrada con proas afiladas diseñadas para hendir los troncos flotantes y las turbulentas crecidas, garantizando una solidez inquebrantable que ha resistido más de doscientos años sin fisuras.

    Bajo la pila central, en la solemne ceremonia de colocación de la primera piedra en noviembre de 1810, las autoridades enterraron una arqueta de plomo con ochenta y ocho monedas de oro y medallas conmemorativas con los rostros de Napoleón y la emperatriz María Luisa de Austria.

    Deténgase a mitad de trayecto para cotejar ambas orillas: a su izquierda se extiende la ciudad geométrica con sus avenidas rectilíneas, mientras a su derecha se alza el mundo romántico y verde de la colina.

    Concluya el cruce sobre las aguas para situarse frente a la escalinata circular de la Iglesia de la Gran Madre di Dio.

  9. 9. Iglesia de la Gran Madre de Dios y Misterio del Grial

    Piazza Gran Madre di Dio 4, 10131 Turin, Italy

    Suba la ancha escalinata semicircular de la Iglesia de la Gran Madre de Dios, uno de los templos neoclásicos más conocidos de Italia que custodia la orilla oriental del Po al pie de las colinas. Erigida para cumplir el voto cívico del pueblo de Turín en acción de gracias por el regreso del rey Víctor Manuel I de Saboya el veinte de mayo de 1814 tras el derrumbe del régimen napoleónico, la iglesia fue encomendada al arquitecto Ferdinando Bonsignore, quien adoptó como modelo directo el célebre Panteón de Roma. Su solemne pórtico octástilo con columnas corintias acanaladas de piedra de Gassino conduce a una rotonda circular coronada por una cúpula artesonada que filtra una serena luminosidad cenital. Sin embargo, el monumento goza de renombre universal por su vinculación con las leyendas del Turín mágico: las dos monumentales estatuas alegóricas que escoltan la escalinata, la Religión y la Fe esculpidas en 1827 por Carlo Chelli, guardarían pistas secretas sobre la ubicación oculta del Santo Grial.

    Observe con detenimiento la estatua de la Fe en el lado izquierdo: la figura femenina sostiene un cáliz abierto en su mano y un libro sagrado cerrado, mientras su mirada fija un rumbo exacto hacia el corazón histórico de la urbe, alentando la leyenda de que el cáliz de la Última Cena yace en Turín.

    El frontón luce una inscripción latina en letras doradas: Ordo Populusque Taurinensis Ob Adventum Regis, testimonio de que la fábrica fue financiada por los propios ciudadanos de Turín para agasajar a su soberano restaurado.

    Penetre en la rotonda para comprobar su sonoridad: la forma esférica del recinto produce una envolvente resonancia acústica que multiplica la belleza de los cánticos litúrgicos y de los conciertos corales.

    Baje los peldaños y tuerza a la izquierda por Via Moncalieri para internarse en el bucólico barrio de Borgo Po.

  10. 10. Borgo Po y Villas de la Belle Époque

    Via Moncalieri 18, 10131 Turin, Italy

    Adéntrese en la apacible distinción de Borgo Po siguiendo los primeros tramos empedrados de la Via Moncalieri. Conocido desde la época medieval como un caserío autónomo de pescadores, barqueros y hortelanos asentados al otro lado del río, este rincón ha sabido conservar un ritmo de vida sosegado y rural a escasos minutos del bullicio regio de Turín. A partir de finales del siglo dieciocho y durante los primeros años del veinte, la aristocracia piamontesa y los magnates fabriles eligieron las faldas arboladas de Borgo Po para levantar distinguidas quintas de recreo abrazadas por jardines románticos de estilo inglés, cedros del Líbano y terrazas orientadas al agua. Al transitar por sus callejuelas silenciosas surgen elegantes cancelas de hierro forjado, arcos de piedra rústica y muros cubiertos por hiedras y perfumadas glicinias. La placidez de este entorno residencial contrasta con la monumentalidad de la ribera opuesta, invitando a un paseo sereno entre recuerdos de la Belle Époque.

    Descubra entre las arboledas las villas de estilo Liberty levantadas entre 1902 y 1911 por los grandes maestros modernistas turineses como Pietro Fenoglio: sus detalles florales de cemento, sus miradores curvilíneos y sus barandillas vegetales reflejan el buen vivir de la nobleza saboyana.

    El afamado paisajista Carlo Bossoli residió en este barrio durante decenios, instalando aquí su taller para inmortalizar la ciudad bajo las luces del ocaso y pintar cuadros de los episodios cumbres de las guerras del Risorgimento.

    Escuche el alegre trinar de las aves que anidan en las fincas privadas: el suave microclima de Borgo Po, resguardado de los vientos alpinos del norte por la colina, facilitó el cultivo secular de huertos y viñedos de calidad.

    Gire hacia la empinada subida empedrada de Via Giardino para comenzar el ascenso hacia el Monte de los Capuchinos.

  11. 11. Subida Panorámica al Monte de los Capuchinos

    Via Giardino 2, 10131 Turin, Italy

    Suba con paso pausado por el serpenteante sendero empedrado que trepa hacia la cima del Monte de los Capuchinos, resguardado por la fresca sombra de tilos, castaños y robles centenarios. Con cerca de trescientos metros de altitud sobre el nivel del mar, este cerro estratégico fue llamado antiguamente Monte Bastia por el baluarte medieval que custodiaba el vado sobre las aguas del Po. En 1583, el duque Carlos Manuel I de Saboya donó la colina a los frailes capuchinos para que erigieran un convento y santuario, colocando a Turín bajo la protección de la Virgen. A medida que avanza ladera arriba, los claros entre los árboles regalan vistas sobrecogedoras sobre la ciudad: en cada revuelta el panorama se expande, revelando la cuadrícula de las avenidas barrocas, la traza recta de Via Po y la puntiaguda silueta de la Mole Antonelliana recortándose contra el perfil alpino. Peregrinos y paseantes han hollado esta cuesta durante más de cuatrocientos años, disfrutando de un remanso boscoso a un paso del centro.

    Fíjese en los recios muros de contención de ladrillo y piedra: durante el célebre asedio de Turín de 1640, tropas saboyanas y sitiadores franceses libraron cruentos combates cuerpo a cuerpo en estas laderas para hacerse con el control de este bastión natural sobre el valle.

    Cuenta la tradición religiosa que cuando los asaltantes franceses penetraron en el templo en 1640, una llama milagrosa brotó del sagrario, cegando a los atacantes y salvando a la comunidad franciscana del pillaje.

    Advierta el sosiego que envuelve el camino conforme se acerca a la cima: el bullicio de los automóviles se disipa, dejando paso al murmullo de las hojas mecidas por el viento y al eco de campanas lejanas.

    Dé los últimos pasos para alcanzar la barandilla del mirador panorámico en el Piazzale Monte dei Cappuccini.

  12. 12. Mirador del Monte de los Capuchinos y Panorama Alpino

    Piazzale Monte dei Cappuccini 3, 10131 Turin, Italy

    Concluya este periplo asomándose a la amplia terraza panorámica del Monte de los Capuchinos, el mirador más espectacular, romántico y admirado de toda la ciudad de Turín. En el centro de la explanada se alza la Iglesia de Santa Maria al Monte, edificada entre 1583 y 1656 bajo los planos del arquitecto de la corte Ascanio Vitozzi en sobrio estilo manierista y renacentista tardío, coronada por una cúpula octogonal y escoltada por el convento franciscano. Al apoyarse en la balaustrada de piedra de la terraza se abre ante sus ojos un espectáculo visual sobrecogedor: Turín se despliega a sus pies en una inolvidable perspectiva aérea, mostrando su riguroso trazado en damero, los puentes tendidos sobre el Po, la Mole Antonelliana alzándose altiva y, al fondo, la imponente cordillera de los Alpes occidentales presidida por la afilada pirámide del Monviso. El conjunto acoge el Museo Nacional de la Montaña, fundado en 1874 por el Club Alpino Italiano. La pureza de la brisa alpina colma de serenidad el espíritu.

    Mire hacia el suroeste en días despejados para divisar la cumbre del Monviso: alzándose a tres mil ochocientos cuarenta y un metros, el Rey de Piedra parece flotar directamente sobre los tejados de Plaza Vittorio, simbolizando el estrecho lazo entre la capital piamontesa y sus murallas alpinas.

    El Museo Nacional de la Montaña conserva reliquias legendarias de expediciones polares e himaláyicas, incluyendo los diarios y enseres del príncipe Luis Amadeo de Saboya, duque de los Abruzos, y del alpinista Walter Bonatti.

    Quédese junto a la balaustrada al ponerse el sol: los últimos rayos tiñen las crestas nevadas de matices rosados y violetas mientras las luces de la metrópoli se encienden como un manto estelar junto al río.

    Aquí, entre el recogimiento franciscano, el curso eterno del Po y la grandeza de los glaciares alpinos, concluye nuestro viaje por las alturas cinematográficas y la memoria señorial de Turín, una capital soberana que custodia para siempre la poesía profunda de su alma alpina.