Mirador del Monte de los Capuchinos y Panorama Alpino

Why is it significant?

Concluya este periplo asomándose a la amplia terraza panorámica del Monte de los Capuchinos, el mirador más espectacular, romántico y admirado de toda la ciudad de Turín.

Key Facts

PlaceMirador del Monte de los Capuchinos y Panorama Alpino
AddressPiazzale Monte dei Cappuccini 3, 10131 Turin, Italy
Geo Coordinates45.05920, 7.69880
Part of WalkLa Mole Antonelliana, los Murazzi y Gran Madre: A Orillas del Po al Mirador Alpino
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Concluya este periplo asomándose a la amplia terraza panorámica del Monte de los Capuchinos, el mirador más espectacular, romántico y admirado de toda la ciudad de Turín. En el centro de la explanada se alza la Iglesia de Santa Maria al Monte, edificada entre 1583 y 1656 bajo los planos del arquitecto de la corte Ascanio Vitozzi en sobrio estilo manierista y renacentista tardío, coronada por una cúpula octogonal y escoltada por el convento franciscano. Al apoyarse en la balaustrada de piedra de la terraza se abre ante sus ojos un espectáculo visual sobrecogedor: Turín se despliega a sus pies en una inolvidable perspectiva aérea, mostrando su riguroso trazado en damero, los puentes tendidos sobre el Po, la Mole Antonelliana alzándose altiva y, al fondo, la imponente cordillera de los Alpes occidentales presidida por la afilada pirámide del Monviso. El conjunto acoge el Museo Nacional de la Montaña, fundado en 1874 por el Club Alpino Italiano. La pureza de la brisa alpina colma de serenidad el espíritu.

Mire hacia el suroeste en días despejados para divisar la cumbre del Monviso: alzándose a tres mil ochocientos cuarenta y un metros, el Rey de Piedra parece flotar directamente sobre los tejados de Plaza Vittorio, simbolizando el estrecho lazo entre la capital piamontesa y sus murallas alpinas.

El Museo Nacional de la Montaña conserva reliquias legendarias de expediciones polares e himaláyicas, incluyendo los diarios y enseres del príncipe Luis Amadeo de Saboya, duque de los Abruzos, y del alpinista Walter Bonatti.

Quédese junto a la balaustrada al ponerse el sol: los últimos rayos tiñen las crestas nevadas de matices rosados y violetas mientras las luces de la metrópoli se encienden como un manto estelar junto al río.

Aquí, entre el recogimiento franciscano, el curso eterno del Po y la grandeza de los glaciares alpinos, concluye nuestro viaje por las alturas cinematográficas y la memoria señorial de Turín, una capital soberana que custodia para siempre la poesía profunda de su alma alpina.