Nueva York: Midtown, Rascacielos Art Déco y Quinta Avenida
Del Empire State y Grand Central a las catedrales doradas del Rockefeller Center
New York · 12 stops · 29 min audio · Generated
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1. Empire State Building: El Titán de la Calle Treinta y Cuatro
350 5th Ave, New York, NY 10118, USA
Sitúate en la esquina de la Quinta Avenida con la Calle Treinta y Cuatro y contempla la sobrecogedora verticalidad del Empire State Building, elevándose cuatrocientos cuarenta y tres metros hasta la punta de su aguja. Diseñado por el prestigioso gabinete Shreve, Lamb and Harmon en el cenit del estilo art déco, este coloso de ciento dos plantas fue levantado en un tiempo récord de solo un año y cuarenta y cinco días. Inaugurado el 1 de mayo de 1931 por el presidente Herbert Hoover mediante un interruptor accionado desde Washington, arrebató el récord de altura mundial al Edificio Chrysler.
La velocidad de su construcción desafía toda imaginación técnica. Más de tres mil cuatrocientos obreros, en su mayoría inmigrantes europeos y expertos herreros de la tribu indígena mohawk conocidos como los paseantes de las alturas, montaron la colosal armadura de acero a un ritmo frenético de cuatro pisos y medio por semana sin utilizar redes de seguridad. El edificio requirió sesenta mil toneladas de vigas de acero, diez millones de ladrillos y doscientos mil pies cúbicos de piedra caliza traída de las canteras de Indiana. Su esbelta silueta escalonada obedeció a la pionera Ley de Zonificación de 1916, destinada a permitir que la luz solar penetrara en las aceras del Midtown.
Durante sus primeros años, la Gran Depresión impidió arrendar la mayor parte de las oficinas, por lo que los neoyorquinos lo apodaron con ironía el Empty State Building. Sus ingresos fueron salvados milagrosamente por los cientos de miles de turistas que pagaban un dólar para subir al mirador de la planta ochenta y seis, consagrado para siempre en la mitología cinematográfica por King Kong en 1933.
Entra en el majestuoso vestíbulo de tres alturas; su techo recubierto de pan de oro de veintitrés quilates representa la constelación celeste y la glorificación de la era industrial de las máquinas.
Camina hacia el norte por la Quinta Avenida hasta llegar a los leones de mármol que custodian el saber universal.
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2. Biblioteca Pública de Nueva York: El Palacio de Libros de Schwarzman
476 5th Ave, New York, NY 10018, USA
Párate ante la monumental escalinata de mármol blanco de la sede principal de la Biblioteca Pública de Nueva York, el Stephen A. Schwarzman Building. Flanqueando la entrada custodian los dos célebres leones de mármol de Tennessee esculpidos por Edward Clark Potter, a quienes el alcalde Fiorello La Guardia bautizó cariñosamente durante la Gran Depresión como Paciencia y Fortaleza, las dos virtudes que los ciudadanos necesitaban para superar la crisis económica. Proyectado por la firma Carrère and Hastings y consagrado en 1911, este palacio de estilo Beaux-Arts es una de las mayores obras arquitectónicas de mármol de los Estados Unidos.
Sube a la tercera planta para maravillarte ante la colosal Rose Main Reading Room, una nave majestuosa de noventa metros de longitud y quince metros de altura iluminada por inmensos ventanales de arco de medio punto y fastuosas lámparas colgantes de bronce. Su techo artesonado de escayola dorada está pintado con nubes y cielos resplandecientes que invitan a la meditación intelectual. Debajo de esta suntuosa sala de lectura se extienden ciento cuarenta kilómetros de estanterías subterráneas que almacenan más de cuatro millones de volúmenes de libros protegidos bajo los céspedes de Bryant Park.
Entre los tesoros invaluables que custodia la biblioteca se hallan una copia original de la Biblia de Gutenberg impresa en Maguncia en 1455, el manuscrito original corregido a mano de la Declaración de Independencia por Thomas Jefferson y el oso de peluche que perteneció al hijo de Alan Alexander Milne e inspiró a Winnie the Pooh.
La biblioteca se levantó sobre los gruesos cimientos del antiguo embalse de Croton; en los sótanos aún pueden admirarse fragmentos de los muros de granito construidos en 1842.
Rodea el palacio de mármol hacia la parte posterior para respirar la tranquilidad verde de Bryant Park.
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3. Bryant Park: El Jardín Literario del Midtown
Bryant Park, New York, NY 10018, USA
Cruza bajo la densa bóveda de plátanos de sombra que cobija los paseos de gravilla de Bryant Park, un oasis verde de cuatro hectáreas situado en la espalda de la gran biblioteca pública. Diseñado con una refinada simetría geométrica inspirada en los jardines clásicos de París, este parque lleva el nombre del eminente poeta y editor periodístico William Cullen Bryant, uno de los intelectuales del siglo diecinueve que abogó con mayor empeño por la creación de áreas verdes públicas en Manhattan.
En este mismo suelo se levantó en 1853 el fabuloso Palacio de Cristal de Nueva York, una colosal estructura de hierro fundido y cristal que albergó la Exposición Industrial de Todas las Naciones, hasta que un pavoroso incendio lo redujo a cenizas en apenas veinticinco minutos en 1858. Durante la segunda mitad del siglo veinte, el parque sufrió un gravísimo deterioro urbano y se convirtió en un foco del narcotráfico apodado Needle Park. Su modélica restauración en 1992, mediante una asociación cívica público-privada, lo devolvió a la ciudadanía como uno de los espacios urbanos más exitosos del planeta.
Uno de los secretos del carisma del parque son sus famosas cuatro mil sillas metálicas móviles de color verde oscuro importadas de Francia. La posibilidad de que cada visitante mueva libremente su asiento a la sombra, al sol o en círculo para conversar creó una atmósfera de bienvenida y seguridad que revolucionó el diseño urbano moderno. En el sector norte funciona además una deliciosa biblioteca al aire libre con prensa y libros de libre acceso.
Admira la fuente conmemorativa de piedra en la parte oeste; fue diseñada por la arquitecta pionera Josephine Wright Chapman en memoria de la filántropa Josephine Shaw Lowell.
Dirígete hacia el este por la Calle Cuarenta y Dos para acceder a la mayor estación ferroviaria del mundo.
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4. Grand Central Terminal: El Templo de las Estrellas y las Vías
89 E 42nd St, New York, NY 10017, USA
Cruza las puertas de bronce de Grand Central Terminal y detente en el corazón del Main Concourse, una catedral civil de proporciones descomunales que abarca ochenta y tres metros de largo, treinta y seis de ancho y treinta y ocho de altura. Inaugurada en la medianoche del 2 de febrero de 1913 por la compañía ferroviaria New York Central Railroad de la familia Vanderbilt, esta obra cumbre del estilo Beaux-Arts reemplazó a las antiguas terminales de vapor por un complejo completamente electrificado de sesenta y siete vías distribuidas en dos niveles subterráneos.
Alza los ojos hacia la monumental bóveda celeste del techo, concebida por el pintor francés Paul César Helleu. Sobre un fondo de azul turquesa resplandecen dos mil quinientas estrellas y doce constelaciones del zodíaco trazadas con pan de oro y bombillas incandescentes. Curiosamente, el mapa celeste está pintado al revés, desde la perspectiva celestial de Dios contemplando el cosmos desde el infinito exterior. En el centro de la nave se alza el legendario mostrador de información coronado por un reloj de cuatro esferas de ópalo tallado, valorado en más de diez millones de dólares, donde generaciones de neoyorquinos han acordado sus citas más románticas.
En la década de 1970, el declive del ferrocarril llevó a los propietarios a planear la demolición del vestíbulo para erigir una torre de oficinas. Una cruzada conservacionista liderada por la exprimera dama Jacqueline Kennedy Onassis logró que la Corte Suprema dictaminara en 1978 la validez de la Ley de Monumentos Históricos, salvando a Grand Central y sentando la doctrina legal de preservación del patrimonio en Estados Unidos.
Visita la Whispering Gallery frente al Oyster Bar en el nivel inferior; si susurras pegado a una de las esquinas abovedadas de ladrillo Guastavino, te escucharán con nitidez perfecta en la esquina diagonal opuesta.
Sal a la Calle Cuarenta y Dos y alza la cabeza hacia el este para maravillarte con la aguja resplandeciente del rascacielos más querido de la ciudad.
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5. Edificio Chrysler: La Aguja Radiante del Art Déco
405 Lexington Ave, New York, NY 10174, USA
Detén tus pasos en la esquina de Lexington Avenue con la Calle Cuarenta y Dos y contempla la aguja radiante del Edificio Chrysler, que se alza trescientos diecinueve metros hacia el cielo. Diseñado por el arquitecto William Van Alen y financiado por el magnate automotriz Walter P. Chrysler, este prodigio inaugurado en mayo de 1930 encarna la apoteosis visual de la era de la máquina y la velocidad. Su fachada de ladrillo blanco y gris está adornada con motivos automotrices: tapacubos alados de acero inoxidable, frisos de radiadores de automóviles y colosales gárgolas con forma de cabezas de águila que vigilan Manhattan desde el piso sesenta y uno.
La coronación de su aguja esconde uno de los episodios más dramáticos de la historia arquitectónica. Durante 1929, Van Alen competía en secreto contra su antiguo socio Craig Severance, quien construía el 40 Wall Street, por el título del rascacielos más alto del mundo. Cuando Severance añadió dos metros a su torre creyendo tener la victoria asegurada, Van Alen ensambló clandestinamente dentro del hueco de ventilación del Chrysler una aguja de acero de treinta y ocho metros y veintisiete toneladas. El 23 de octubre de 1929, la aguja fue izada a través del remate en solo noventa minutos, arrebatando la corona mundial ante la mirada atónita de los neoyorquinos.
Su célebre cúpula escalonada consta de siete arcos concéntricos revestidos de acero alemán Nirosta, una aleación de cromo y níquel que nunca se oxida ni pierde su brillo plateado. Por las noches, bombillas fluorescentes triangulares iluminan los arcos geométricos, creando un faro futurista que cautivó a generaciones de artistas y cineastas.
El vestíbulo triangular está pavimentado con mármol africano y luce en su techo un colosal mural de Edward Trumbull que rinde tributo al progreso técnico y a los constructores de la torre.
Camina hacia el norte por Lexington Avenue hasta la Calle Cincuenta para encontrarte con la torre gótica de las ondas radiales.
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6. General Electric Building: La Torre Gótica de las Ondas Radiales
570 Lexington Ave, New York, NY 10022, USA
Alza la vista en la esquina de Lexington Avenue con la Calle Cincuenta para contemplar la hipnótica silueta de cincuenta pisos del General Electric Building, en el número quinientos setenta. Diseñado por los arquitectos Cross and Cross y completado en 1931, este rascacielos de estilo gótico art déco nació originalmente como sede corporativa de la RCA Victor Company antes de ser transferido a General Electric. Su esbelta silueta de ladrillo de color salmón y terracota vidriada fue cuidadosamente concebida para armonizar en tono y textura con la contigua iglesia episcopal de San Bartolomé.
La temática decorativa del rascacielos es un alarde poético del poder invisible de la electricidad y las telecomunicaciones modernas. En el chaflán de la entrada principal destaca un elaborado reloj art déco de bronce flanqueado por dos brazos esculpidos que empuñan haces de rayos luminosos. A lo largo de la fachada se suceden bajorrelieves de deidades mitológicas rodeadas de relámpagos, ondas electromagnéticas, tubos de vacío y aisladores cerámicos de corriente, simbolizando el advenimiento de una nueva era regida por la transmisión radial instantánea.
El remate del edificio es una de las cimas indiscutibles de la escultura arquitectónica neoyorquina. En lugar de una aguja lisa tradicional, la cúspide se disuelve en una corona calada de terracota gótica calada de filigrana, decorada con rostros alados que parecen soplar ondas radiales hacia los cuatro puntos cardinales. De noche, potentes focos ámbar iluminan el interior de la corona calada, simulando que una descarga eléctrica constante late en las alturas del edificio.
Entra discretamente en el vestíbulo de mármol; su techo abovedado de pan de plata pulida simula una bóveda celestial recorrida por rayos centelleantes de energía.
Cruza Park Avenue hacia el oeste por la Calle Cincuenta para admirar las agujas gemelas de la mayor catedral católica de Norteamérica.
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7. Saint Patrick's Cathedral: El Santuario Neogótico de la Quinta Avenida
5th Ave & 50th St, New York, NY 10022, USA
Párate ante las descomunales puertas de bronce de la Catedral de San Patricio, la sede de la arquidiócesis católica de Nueva York que domina la Quinta Avenida entre las Calles Cincuenta y Cincuenta y Una. Diseñada por el célebre arquitecto James Renwick Jr. en el más puro estilo neogótico decorado, la primera piedra fue colocada en 1858 por el arzobispo John Hughes. Su construcción se vio interrumpida durante cuatro años por la Guerra de Secesión, consagrándose solemnemente en mayo de 1879 como el mayor templo católico de Norteamérica.
Las dos esbeltas agujas gemelas de la fachada principal fueron añadidas en 1888 y se elevan ciento un metros de altura sobre el pavimento. Cuando el arzobispo Hughes seleccionó este solar rural a mediados del siglo diecinueve, los críticos se burlaron calificando el proyecto de la locura de Hughes por hallarse demasiado lejos al norte del centro urbano. Sin embargo, Hughes previó la imparable expansión de Manhattan y concibió una catedral monumental de mármol blanco de Tuckahoe y Massachusetts costeada principalmente por las humildes monedas de miles de inmigrantes irlandeses, demostrando la pujanza cívica de la comunidad católica.
Cruza el pórtico para contemplar la inmensidad de la nave central, con capacidad para tres mil personas sentadas. La catedral posee más de setenta vitrales polícromos realizados por maestros vidrieros de Chartres, Nantes y Boston, incluido el deslumbrante rosetón de ocho metros de diámetro dedicado a San Patricio. En el ábside reposa la sublime escultura de La Piedad tallada por William Ordway Partridge en 1915, tres veces más grande que la obra homónima de Miguel Ángel en Roma.
Bajo el altar mayor se encuentra la cripta arzobispal donde reposan los líderes históricos de la iglesia neoyorquina y el venerable siervo de Dios Pierre Toussaint, un esclavo haitiano liberado que se convirtió en gran benefactor cívico.
Cruza la Quinta Avenida hacia el complejo urbano que revolucionó el corazón de Manhattan durante la década de 1930.
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8. Rockefeller Center y el Prometeo Dorado: La Ciudad en Miniatura
45 Rockefeller Plaza, New York, NY 10111, USA
Baja por el paseo escalonado de Channel Gardens, flanqueado por fuentes de bronce y parterres florales que cambian con cada estación del año, hasta asomarte a la plaza hundida del Rockefeller Center. Frente a ti resplandece la colosal escultura de bronce dorado de Prometeo, esculpida en 1934 por Paul Manship. La figura del titán mitológico parece flotar sobre una cascada de agua llevando el fuego sagrado de la sabiduría humana, enmarcada por una cita del dramaturgo Esquilo grabada en granito rojo: Prometeo, maestro en todas las artes, trajo el fuego que ha demostrado ser para los mortales un medio para grandes fines.
Este extraordinario complejo de catorce edificios art déco fue financiado en solitario por John D. Rockefeller Jr. durante los años más sombríos de la Gran Depresión. Al abandonar el Metropolitan Opera el proyecto conjunto por falta de fondos tras el crac del 29, Rockefeller asumió en solitario el arriendo de los terrenos a la Universidad de Columbia por veinticuatro años. Entre 1931 y 1940, las obras dieron empleo directo a más de cuarenta mil obreros y artesanos en un proyecto que integró por primera vez en el mundo rascacielos de oficinas, estudios de radio y televisión, plazas peatonales ajardinadas, galerías comerciales subterráneas y arte público monumental.
Tras la escultura de Prometeo se levanta el 30 Rockefeller Plaza, el coloso de piedra caliza de setenta plantas que alberga la sede de la cadena televisiva NBC. En su cumbre funciona el mirador Top of the Rock, mientras que en la plaza hundida funciona cada invierno la famosa pista de patinaje sobre hielo coronada por el gigantesco árbol de Navidad de Noruega que enciende sus luces cada diciembre desde 1931.
A la entrada del número seiscientos treinta de la Quinta Avenida se erige el titánico Atlas de bronce de Lee Lawrie, sosteniendo la esfera celeste en perfecta alineación con la fachada de San Patricio.
Dirígete hacia la Sexta Avenida para plantarte ante la marquesina luminosa del mayor teatro musical del mundo.
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9. Radio City Music Hall: El Palacio del Espectáculo Estadounidense
1260 6th Ave, New York, NY 10020, USA
Detente en la esquina de la Sexta Avenida con la Calle Cincuenta bajo la icónica marquesina de tres alturas y letreros de neón azul y rojo de Radio City Music Hall. Concebido por el magnate teatral Samuel Lionel Roxy Rothafel y el diseñador de interiores Donald Deskey, este templo del espectáculo abrió sus puertas en diciembre de 1932 como el mayor teatro cubierto del planeta, con un aforo monumental de casi seis mil butacas.
El diseño interior concebido por Deskey supuso una ruptura revolucionaria con el recargado estilo neobarroco de los antiguos cines. Empleando materiales ultramodernos de la era industrial como aluminio pulido, baquelita, vidrio espejo, corcho y cromo, Deskey transformó el Gran Vestíbulo de dieciocho metros de altura en un templo de elegancia contemporánea dominado por el inmenso mural La Fuente de la Juventud de Ezra Winter. El escenario principal, bautizado como el Gran Escenario, mide cuarenta y tres metros de ancho por veinte de profundidad y cuenta con un sistema hidráulico de tres secciones móviles tan avanzado que la armada de Estados Unidos lo estudió para diseñar los ascensores de sus portaaviones militares.
El auditorio es universalmente venerado por ser la sede histórica de las Rockettes, la legendaria compañía de baile de precisión fundada en San Luis en 1925 por Russell Markert y trasladada aquí para la inauguración. Sus espectaculares patadas sincronizadas a la altura de los ojos en el tradicional Christmas Spectacular reúnen a más de un millón de espectadores cada año desde 1933.
El órgano de tubos Wurlitzer instalado en el teatro es una proeza sonora: sus cuatro teclados controlan miles de tubos alojados en once cámaras acústicas independientes a ambos lados del escenario.
Camina una cuadra hacia el norte por la Calle Cincuenta y Tres hasta el templo del arte moderno internacional.
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10. Museo de Arte Moderno: El Santuario Vanguardista del MoMA
11 W 53rd St, New York, NY 10019, USA
Detén tus pasos ante la elegante fachada de cristal y granito negro del Museo de Arte Moderno, el afamado MoMA, en el número once de la Calle Cincuenta y Tres Oeste. Fundado el 7 de noviembre de 1929, apenas nueve días después del catastrófico crac de Wall Street, por tres visionarias mecenas de las artes conocidas como las señoras atrevidas: Abby Aldrich Rockefeller, Lillie P. Bliss y Mary Quinn Sullivan. Su audaz objetivo era desafiar el gusto académico tradicional y crear la primera institución museística consagrada exclusivamente al arte visual vivo de nuestra época.
El MoMA transformó radicalmente las reglas del juego museístico internacional bajo la dirección de su primer comisario, Alfred H. Barr Jr. Barr concibió el museo no como un almacén pasivo de óleos y esculturas, sino como un laboratorio multidisciplinar que otorgaba categoría de bellas artes al diseño industrial, la arquitectura moderna, la fotografía documental y el cine. En su interior descansan iconos absolutos de la creatividad universal, como La noche estrellada pintada por Vincent van Gogh en 1889, Las señoritas de Aviñón de Pablo Picasso de 1907 y La persistencia de la memoria de Salvador Dalí.
En el corazón del museo se abre el idílico Abby Aldrich Rockefeller Sculpture Garden, proyectado en 1953 por el arquitecto Philip Johnson. Este patio sombreado por abedules y sauces llorones, con estanques de agua calma y losas de mármol de Vermont, acoge obras maestras tridimensionales de Auguste Rodin, Henry Moore, Alexander Calder y Alberto Giacometti en un diálogo armonioso entre arte y sosiego urbano.
El edificio original de estilo internacional inaugurado en 1939 por Philip Goodwin y Edward Durell Stone fue el primer museo estadounidense diseñado deliberadamente según los cánones arquitectónicos de la Bauhaus.
Sal hacia la Quinta Avenida para adentrarte en el escaparate más exclusivo del comercio y la arquitectura monumental.
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11. Quinta Avenida y Tiffany: El Eje del Lujo y la Arquitectura Dorada
727 5th Ave, New York, NY 10022, USA
Sitúate en la esquina de la Quinta Avenida con la Calle Cincuenta y Siete, una de las encrucijadas inmobiliarias y comerciales más cotizadas del planeta. En la esquina sureste se alza la legendaria tienda insignia de Tiffany and Company, en el número setecientos veintisiete. Diseñado por el estudio Cross and Cross e inaugurado en 1940, este sobrio edificio de granito y piedra caliza prescindió deliberadamente de columnas interiores en su planta baja para crear una espaciosa sala de joyería libre de obstáculos visuales, climatizada con uno de los primeros sistemas de aire acondicionado central de la ciudad.
Sobre la entrada principal de Tiffany se alza la histórica estatua de bronce de Atlas sosteniendo un reloj circular de casi tres metros de diámetro, tallada originalmente en madera en 1853 por Henry Frederick Metzler. Esta esquina quedó inmortalizada para siempre en la historia del cine por Audrey Hepburn en la secuencia inicial de la película Desayuno con diamantes de 1961, donde su personaje Holly Golightly admira los escaparates mientras degusta un café y un cruasán al amanecer en una Quinta Avenida desierta.
Justo enfrente, en el número setecientos veinticinco, se alza la fachada poligonal de cristal tintado en bronce de Trump Tower, completada en 1983 según los planos del arquitecto Der Scutt. Su espectacular atrio público de seis plantas revestido de mármol rosa Breccia Pernice de Italia y su cascada artificial de veinticuatro metros de altura ejemplifican la estética deslumbrante de la arquitectura corporativa neoyorquina de la década de 1980.
Dentro de la tienda de Tiffany se custodia en una vitrina de máxima seguridad el legendario Diamante Tiffany, un diamante amarillo canario de ciento veintiocho quilates descubierto en Sudáfrica en 1877.
Camina dos cuadras hacia el norte en dirección a la entrada señorial de Central Park para concluir nuestra ruta frente a la silueta del mítico Hotel Plaza.
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12. Grand Army Plaza y el Hotel Plaza: La Puerta Señorial de Central Park
768 5th Ave, New York, NY 10019, USA
Detén tu marcha en Grand Army Plaza, la señorial plaza semicircular que marca el umbral sureste de Central Park en la confluencia de la Quinta Avenida y la Calle Cincuenta y Nueve. En la mitad norte se alza la estatua ecuestre de bronce dorado del general William Tecumseh Sherman, esculpida en 1903 por el maestro Augustus Saint-Gaudens y precedida por la figura alada de la Victoria. En la mitad sur se eleva la Fuente Pulitzer, coronada por la figura de bronce de Pomona, diosa de la abundancia, donada a la ciudad en 1916 por el célebre magnate de la prensa Joseph Pulitzer.
Presidiendo la plaza se alza la colosal mole blanca del Hotel Plaza, diseñado por el arquitecto Henry Janeway Hardenbergh e inaugurado solemnemente el 1 de octubre de 1907. Inspirado en los suntuosos châteaux del Renacimiento francés, este edificio de diecinueve plantas con tejados de pizarra verde y buhardillas de cobre fue durante más de un siglo el hotel más aristocrático de América. En sus salones dorados bailaron Scott y Zelda Fitzgerald durante los locos años veinte, y el 7 de febrero de 1964 los Beatles se alojaron aquí durante su primera e histeria visita a los Estados Unidos custodiados por cientos de policías.
El hotel ha sido además el escenario histórico de trascendentales acuerdos geopolíticos, como los Acuerdos del Plaza firmados en 1985 por los ministros de finanzas de las principales potencias económicas mundiales para devaluar el dólar estadounidense. Su opulento Palm Court, decorado con palmeras tropicales y una sublime vidriera cenital, sigue convocando el tradicional té de la tarde neoyorquino.
Fíjate en los tradicionales carruajes de caballos apostados junto a la verja del parque; evocan los tiempos en que las familias adineradas de la Edad Dorada paseaban en carretela por los senderos de Central Park.
Aquí, donde los fastuosos rascacielos de Manhattan rinden pleitesía a los árboles centenarios de Central Park, concluye nuestra inolvidable travesía por el corazón arquitectónico y humano de Nueva York.