Empire State Building: El Titán de la Calle Treinta y Cuatro
Why is it significant?
Sitúate en la esquina de la Quinta Avenida con la Calle Treinta y Cuatro y contempla la sobrecogedora verticalidad del Empire State Building, elevándose cuatrocientos cuarenta y tres metros hasta la punta de su aguja.
Key Facts
| Place | Empire State Building: El Titán de la Calle Treinta y Cuatro |
|---|---|
| Address | 350 5th Ave, New York, NY 10118, USA |
| Geo Coordinates | 40.74840, -73.98570 |
| Part of Walk | Nueva York: Midtown, Rascacielos Art Déco y Quinta Avenida |
| Generated | Generated |
Sitúate en la esquina de la Quinta Avenida con la Calle Treinta y Cuatro y contempla la sobrecogedora verticalidad del Empire State Building, elevándose cuatrocientos cuarenta y tres metros hasta la punta de su aguja. Diseñado por el prestigioso gabinete Shreve, Lamb and Harmon en el cenit del estilo art déco, este coloso de ciento dos plantas fue levantado en un tiempo récord de solo un año y cuarenta y cinco días. Inaugurado el 1 de mayo de 1931 por el presidente Herbert Hoover mediante un interruptor accionado desde Washington, arrebató el récord de altura mundial al Edificio Chrysler.
La velocidad de su construcción desafía toda imaginación técnica. Más de tres mil cuatrocientos obreros, en su mayoría inmigrantes europeos y expertos herreros de la tribu indígena mohawk conocidos como los paseantes de las alturas, montaron la colosal armadura de acero a un ritmo frenético de cuatro pisos y medio por semana sin utilizar redes de seguridad. El edificio requirió sesenta mil toneladas de vigas de acero, diez millones de ladrillos y doscientos mil pies cúbicos de piedra caliza traída de las canteras de Indiana. Su esbelta silueta escalonada obedeció a la pionera Ley de Zonificación de 1916, destinada a permitir que la luz solar penetrara en las aceras del Midtown.
Durante sus primeros años, la Gran Depresión impidió arrendar la mayor parte de las oficinas, por lo que los neoyorquinos lo apodaron con ironía el Empty State Building. Sus ingresos fueron salvados milagrosamente por los cientos de miles de turistas que pagaban un dólar para subir al mirador de la planta ochenta y seis, consagrado para siempre en la mitología cinematográfica por King Kong en 1933.
Entra en el majestuoso vestíbulo de tres alturas; su techo recubierto de pan de oro de veintitrés quilates representa la constelación celeste y la glorificación de la era industrial de las máquinas.
Camina hacia el norte por la Quinta Avenida hasta llegar a los leones de mármol que custodian el saber universal.