Grand Army Plaza y el Hotel Plaza: La Puerta Señorial de Central Park
Why is it significant?
Detén tu marcha en Grand Army Plaza, la señorial plaza semicircular que marca el umbral sureste de Central Park en la confluencia de la Quinta Avenida y la Calle Cincuenta y Nueve.
Key Facts
| Place | Grand Army Plaza y el Hotel Plaza: La Puerta Señorial de Central Park |
|---|---|
| Address | 768 5th Ave, New York, NY 10019, USA |
| Geo Coordinates | 40.76450, -73.97440 |
| Part of Walk | Nueva York: Midtown, Rascacielos Art Déco y Quinta Avenida |
| Generated | Generated |
Detén tu marcha en Grand Army Plaza, la señorial plaza semicircular que marca el umbral sureste de Central Park en la confluencia de la Quinta Avenida y la Calle Cincuenta y Nueve. En la mitad norte se alza la estatua ecuestre de bronce dorado del general William Tecumseh Sherman, esculpida en 1903 por el maestro Augustus Saint-Gaudens y precedida por la figura alada de la Victoria. En la mitad sur se eleva la Fuente Pulitzer, coronada por la figura de bronce de Pomona, diosa de la abundancia, donada a la ciudad en 1916 por el célebre magnate de la prensa Joseph Pulitzer.
Presidiendo la plaza se alza la colosal mole blanca del Hotel Plaza, diseñado por el arquitecto Henry Janeway Hardenbergh e inaugurado solemnemente el 1 de octubre de 1907. Inspirado en los suntuosos châteaux del Renacimiento francés, este edificio de diecinueve plantas con tejados de pizarra verde y buhardillas de cobre fue durante más de un siglo el hotel más aristocrático de América. En sus salones dorados bailaron Scott y Zelda Fitzgerald durante los locos años veinte, y el 7 de febrero de 1964 los Beatles se alojaron aquí durante su primera e histeria visita a los Estados Unidos custodiados por cientos de policías.
El hotel ha sido además el escenario histórico de trascendentales acuerdos geopolíticos, como los Acuerdos del Plaza firmados en 1985 por los ministros de finanzas de las principales potencias económicas mundiales para devaluar el dólar estadounidense. Su opulento Palm Court, decorado con palmeras tropicales y una sublime vidriera cenital, sigue convocando el tradicional té de la tarde neoyorquino.
Fíjate en los tradicionales carruajes de caballos apostados junto a la verja del parque; evocan los tiempos en que las familias adineradas de la Edad Dorada paseaban en carretela por los senderos de Central Park.
Aquí, donde los fastuosos rascacielos de Manhattan rinden pleitesía a los árboles centenarios de Central Park, concluye nuestra inolvidable travesía por el corazón arquitectónico y humano de Nueva York.