Grand Central Terminal: El Templo de las Estrellas y las Vías
Why is it significant?
Cruza las puertas de bronce de Grand Central Terminal y detente en el corazón del Main Concourse, una catedral civil de proporciones descomunales que abarca ochenta y tres metros de largo, treinta y seis de ancho y treinta y ocho de altura.
Key Facts
| Place | Grand Central Terminal: El Templo de las Estrellas y las Vías |
|---|---|
| Address | 89 E 42nd St, New York, NY 10017, USA |
| Geo Coordinates | 40.75270, -73.97730 |
| Part of Walk | Nueva York: Midtown, Rascacielos Art Déco y Quinta Avenida |
| Generated | Generated |
Cruza las puertas de bronce de Grand Central Terminal y detente en el corazón del Main Concourse, una catedral civil de proporciones descomunales que abarca ochenta y tres metros de largo, treinta y seis de ancho y treinta y ocho de altura. Inaugurada en la medianoche del 2 de febrero de 1913 por la compañía ferroviaria New York Central Railroad de la familia Vanderbilt, esta obra cumbre del estilo Beaux-Arts reemplazó a las antiguas terminales de vapor por un complejo completamente electrificado de sesenta y siete vías distribuidas en dos niveles subterráneos.
Alza los ojos hacia la monumental bóveda celeste del techo, concebida por el pintor francés Paul César Helleu. Sobre un fondo de azul turquesa resplandecen dos mil quinientas estrellas y doce constelaciones del zodíaco trazadas con pan de oro y bombillas incandescentes. Curiosamente, el mapa celeste está pintado al revés, desde la perspectiva celestial de Dios contemplando el cosmos desde el infinito exterior. En el centro de la nave se alza el legendario mostrador de información coronado por un reloj de cuatro esferas de ópalo tallado, valorado en más de diez millones de dólares, donde generaciones de neoyorquinos han acordado sus citas más románticas.
En la década de 1970, el declive del ferrocarril llevó a los propietarios a planear la demolición del vestíbulo para erigir una torre de oficinas. Una cruzada conservacionista liderada por la exprimera dama Jacqueline Kennedy Onassis logró que la Corte Suprema dictaminara en 1978 la validez de la Ley de Monumentos Históricos, salvando a Grand Central y sentando la doctrina legal de preservación del patrimonio en Estados Unidos.
Visita la Whispering Gallery frente al Oyster Bar en el nivel inferior; si susurras pegado a una de las esquinas abovedadas de ladrillo Guastavino, te escucharán con nitidez perfecta en la esquina diagonal opuesta.
Sal a la Calle Cuarenta y Dos y alza la cabeza hacia el este para maravillarte con la aguja resplandeciente del rascacielos más querido de la ciudad.