Nueva York: Greenwich Village y SoHo Bohemio

De las callejuelas literarias y Stonewall a las catedrales de hierro fundido

New York · 12 stops · 29 min audio · Generated

  1. 1. Jefferson Market Library: El Castillo Gótico del Village

    425 Avenue of the Americas, New York, NY 10011, USA

    Alza la mirada hacia la asombrosa silueta de ladrillo rojo y piedra caliza de la Jefferson Market Library, coronada por una torre de reloj de cincuenta y tres metros de altura. Diseñado en 1877 por los afamados arquitectos Frederick Clarke Withers y Calvert Vaux, este edificio nació como palacio de justicia del tercer distrito municipal. Su deslumbrante estilo gótico veneciano, con vitrales policromados, buhardillas empinadas y una elaborada torre de vigilancia contra incendios, lo convirtió en una de las diez construcciones más hermosas del país según una célebre encuesta de arquitectos en 1885.

    En este tribunal se ventilaron algunos de los juicios más sonados de la historia judicial neoyorquina. En 1906, el multimillonario Harry Thaw compareció aquí tras asesinar en la azotea del Madison Square Garden al célebre arquitecto Stanford White, celoso de su romance con la corista Evelyn Nesbit. Años después, durante las intensas protestas de la huelga de camiseras de 1909, cientos de jóvenes trabajadoras inmigrantes fueron juzgadas y encarceladas en el complejo contiguo. La contundente dignidad que demostraron las manifestantes en esta sala transformó el recinto en un epicentro de debate sobre los derechos sindicales y las libertades civiles en Nueva York.

    Para la década de 1950, el palacio de justicia había quedado abandonado y las autoridades municipales planeaban su demolición total. Una heroica campaña comunitaria, encabezada por la escritora Margot Gayle y el poeta Edward Estlin Cummings, logró salvarlo tras recolectar miles de firmas vecinales. En 1967, el edificio reabrió sus puertas transformado en una emblemática biblioteca pública.

    Detrás del edificio se extiende el Jefferson Market Garden, un frondoso jardín comunitario donde antes se levantaba la prisión de mujeres de Manhattan.

    Cruza la Sexta Avenida y avanza apenas unos pasos hacia el oeste por la Calle Diez para descubrir uno de los callejones literarios más íntimos de Greenwich Village.

  2. 2. Patchin Place: El Refugio Secreto de los Poetas

    10 Patchin Pl, New York, NY 10011, USA

    Entra con paso pausado bajo la cancela de hierro forjado que custodia el acceso a Patchin Place, un callejón sin salida que parece flotar fuera del tiempo. Construido en 1848 por el agrimensor Aaron Patchin, este conjunto de diez casas adosadas de ladrillo rojo de tres plantas se concibió inicialmente para alojar al personal de servicio del extinto Brevoort Hotel. Con sus farolas de gas originales del siglo diecinueve y su quietud casi monástica, el callejón se convirtió en el siglo veinte en el santuario literario más venerado de Greenwich Village.

    Entre estos muros de hiedra vivió durante casi cuatro décadas, desde 1923 hasta su muerte en 1962, el genial poeta vanguardista Edward Estlin Cummings, ocupando el apartamento del número cuatro. Por estas mismas aceras empedradas paseaban sus vecinos ilustres: la escritora modernista Djuna Barnes, quien escribió aquí partes cardinales de su novela El bosque de la noche, y el ensayista John Reed antes de partir hacia Rusia para narrar los diez días que estremecieron al mundo. La ausencia deliberada de tráfico rodado propiciaba interminables tertulias poéticas bajo la luz mortecina de los faroles.

    Durante el apogeo bohemio de entreguerras, los escritores pagaban alquileres modestos de apenas treinta dólares mensuales por estos pequeños apartamentos sin calefacción central. Cummings solía sentarse junto a la ventana delantera para componer sus poemas sin puntuación ortodoxa mientras observaba el gigantesco árbol ailanto que aún hoy domina el patio central del callejón. Autores como Eugene O'Neill y Theodore Dreiser acudían frecuentemente a este retiro para huir del ruido ensordecedor de los bulevares neoyorquinos y debatir proyectos dramáticos.

    Si miras con atención las farolas del callejón, notarás que una de ellas es la última farola de gas municipal auténtica del siglo diecinueve que aún se mantiene en pie en Manhattan.

    Sal a la Calle Diez y camina hacia el suroeste por Greenwich Avenue hasta llegar al corazón revolucionario de Christopher Park.

  3. 3. Christopher Park y Stonewall National Monument: Cuna del Orgullo

    Christopher Park, New York, NY 10014, USA

    Detente en el centro de la pequeña plaza triangular de Christopher Park, rodeada por una reja de hierro forjado que data de 1837. Frente a ti, en el número cincuenta y tres de Christopher Street, se alzan los dos edificios de ladrillo que albergaban el Stonewall Inn. En las primeras horas de la madrugada del 28 de junio de 1969, una redada policial rutinaria contra el bar desencadenó una revuelta espontánea de la clientela y los vecinos que cambió para siempre el rumbo de los derechos humanos en el mundo occidental.

    Cansados del constante acoso judicial, jóvenes homosexuales, personas trans y figuras valientes como Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera resistieron la violencia policial en la calle durante seis noches consecutivas de enfrentamientos y manifestaciones. La chispa prendida en esta esquina congregó a miles de ciudadanos bajo el lema del orgullo gay, dando paso a la creación del Gay Liberation Front. Apenas un año después, el 28 de junio de 1970, la primera marcha del Día de la Liberación partió desde este parque hacia Central Park, instituyendo la tradición global del Desfile del Orgullo.

    Dentro del parque contemplarás el conmovedor conjunto escultórico Gay Liberation Monument, creado por el artista George Segal en 1980 e instalado de forma permanente en 1992. Las cuatro figuras de bronce esmaltadas en blanco mate representan a dos mujeres sentadas en un banco y dos hombres de pie conversando con naturalidad y ternura cotidiana, normalizando el amor entre personas del mismo sexo en el espacio público urbano.

    En junio de 2016, el presidente Barack Obama designó a Christopher Park y sus calles circundantes como el primer Monumento Nacional de los Estados Unidos consagrado a la historia del colectivo LGBT.

    Dobla hacia el sur por Grove Street y sigue hasta Bedford Street para encontrarte con el teatro más veterano y la residencia más singular del barrio.

  4. 4. Cherry Lane Theatre y la Casa Más Estrecha de Bedford Street

    38 Commerce St & 75½ Bedford St, New York, NY 10014, USA

    Siente el encanto íntimo del recodo empedrado donde Commerce Street gira hacia Bedford Street. Ante ti se alza el Cherry Lane Theatre, fundado en 1924 por la poetisa galardonada con el Premio Pulitzer Edna Saint Vincent Millay y un grupo de dramaturgos disidentes. Ubicado en un antiguo silo de grano y fábrica de cajas de tabaco de 1836, este coqueto auditorio de ciento setenta y nueve butacas es el teatro fuera de Broadway más antiguo de Nueva York en funcionamiento ininterrumpido.

    Aquí nació la verdadera vanguardia escénica estadounidense. Durante las décadas de 1950 y 1960, el Cherry Lane acogió los estrenos americanos de gigantes del teatro del absurdo como Samuel Beckett, Harold Pinter, Eugene Ionesco y Edward Albee. Figuras inmensas del cine y la escena teatral, desde Barbra Streisand y James Earl Jones hasta Gene Hackman y Bea Arthur, debutaron o forjaron sus talentos en este escenario minúsculo antes de alcanzar la fama planetaria.

    A la vuelta de la esquina, en el número setenta y cinco y medio de Bedford Street, se halla una de las mayores curiosidades de Manhattan: la casa residencial más estrecha de la ciudad. Con apenas dos metros y noventa centímetros de fachada exterior y un interior transitable de apenas dos metros y sesenta centímetros, esta casita de ladrillo de tres plantas fue erigida en 1873 sobre un antiguo callejón para carretas. Entre sus célebres inquilinos figuraron la propia poetisa Millay, la antropóloga Margaret Mead y el actor Cary Grant durante sus años de juventud bohemia en la ciudad.

    Observa el jardín trasero compartido entre el teatro y las casas adyacentes; es uno de los patios interiores arbolados mejor preservados de todo el bajo Manhattan colonial.

    Desanda tus pasos hacia el este por Morton y Bleecker Streets hasta llegar al bullicio musical de MacDougal Street.

  5. 5. Minetta Street y MacDougal Street: La Bohemia de Café Wha?

    115 MacDougal St, New York, NY 10012, USA

    Párate en la vibrante intersección de MacDougal Street con Minetta Lane, un rincón cargado de resonancias musicales y literarias. Bajo el asfalto de esta zona discurre subterráneo el antiguo arroyo Minetta Water, cuyas curvas sinuosas obligaron a trazar calles angostas y curvadas que rompieron deliberadamente con la cuadrícula de Manhattan. En la década de 1950 y 1960, este tramo de MacDougal Street se convirtió en el epicentro absoluto de la generación beat, el renacimiento de la música folk y la comedia de vanguardia.

    En el número ciento quince de MacDougal Street brilla el cartel del legendario Café Wha?, fundado en 1959 por Manny Roth. En una helada tarde de enero de 1961, un jovencísimo cantante de folk llegado de Minnesota con su armónica y su guitarra acústica, llamado Bob Dylan, subió por primera vez a este escenario de sótano para cantar canciones de Woody Guthrie. Pocos años después, en 1966, Chas Chandler descubrió en este mismo local a un guitarrista desconocido llamado Jimi Hendrix, que tocaba bajo el seudónimo de Jimmy James, y se lo llevó a Londres para catapultarlo al estrellato mundial.

    Cruzando la calle se situaba el San Remo Cafe, taberna favorita de los poetas beat Allen Ginsberg y Jack Kerouac, y el Provincetown Playhouse, donde el dramaturgo Eugene O'Neill transformó el teatro moderno. Cada sótano, cafetería con sabor a expreso y taberna de esta acera vibraba con lecturas poéticas apasionadas, notas de blues desgarradas y discusiones existencialistas que definieron la cultura juvenil estadounidense del siglo veinte.

    Fíjate en la sinuosa curva de Minetta Street; sigue exactamente el cauce que tenía el arroyo de truchas que pescaban los nativos lenape antes de la llegada de los colonos europeos.

    Continúa hacia el este por Washington Square South para contemplar la majestuosidad monumental del gran parque del Village.

  6. 6. Washington Square Park y el Arco Conmemorativo

    Washington Square Park, New York, NY 10012, USA

    Ingresa al amplio espacio arbolado de Washington Square Park y contempla el monumental arco triunfal de mármol blanco que preside la embocadura sur de la Quinta Avenida. Con sus veintitrés metros de altura y esculpido en mármol de Tuckahoe por el célebre arquitecto Stanford White entre 1890 y 1892, este arco sustituyó a una estructura provisional de madera erigida en 1889 para conmemorar el centenario de la investidura presidencial de George Washington. Dos colosales estatuas representan al prócer: en la jamba este como comandante militar durante la guerra y en la oeste como civil ilustrado durante la paz.

    Este espacio de casi cuatro hectáreas encierra una historia sobrecogedora. Entre 1797 y 1825, el terreno funcionó como fosa común para indigentes y víctimas de las terribles epidemias de fiebre amarilla que asolaron la ciudad; los arqueólogos estiman que más de veinte mil cuerpos descansan aún enterrados bajo los senderos y céspedes. En 1826, el terreno fue transformado en campo de maniobras militares y plaza pública, rodeándose poco después de señoriales mansiones de ladrillo de estilo federal y renacimiento griego donde residieron novelistas como Henry James y Edith Wharton.

    En la década de 1960, la activista vecinal Jane Jacobs lideró aquí una victoriosa batalla ciudadana para impedir que el todopoderoso comisionado Robert Moses construyera una autopista de cuatro carriles a través del parque. Gracias a su resistencia, los vehículos fueron expulsados para siempre, convirtiendo la plaza en un hervidero perpetuo de ajedrecistas al aire libre, músicos ambulantes, estudiantes universitarios y protestas pacíficas.

    En la esquina noroeste del parque se alza el Hangman's Elm, un olmo monumental de más de trescientos años que ostenta el título del árbol vivo más antiguo de la isla de Manhattan.

    Camina hacia el sur por Thompson o Sullivan Street adentrándote en el histórico barrio italiano hacia la iglesia de San Antonio de Padua.

  7. 7. Iglesia de San Antonio de Padua: El Legado Inmigrante de Sullivan Street

    155 Sullivan St, New York, NY 10012, USA

    Detén tu paso ante la imponente fachada neorrománica de ladrillo y piedra rojiza de la Iglesia de San Antonio de Padua, ubicada en el número ciento cincuenta y cinco de Sullivan Street. Fundada en 1866 por frailes de la orden franciscana procedentes de Italia, esta parroquia tiene la distinción histórica de ser la primera iglesia de los Estados Unidos establecida específicamente para atender a la creciente comunidad de inmigrantes italianos. El templo actual, consagrado solemnemente en 1888, fue diseñado por el arquitecto Arthur Crooks para albergar a una feligresía que colmaba las calles del barrio.

    A finales del siglo diecinueve, South Village era un vecindario intensamente poblado donde miles de familias procedentes de Campania, Sicilia y Calabria se hacinaban en edificios de vecindad de cinco plantas. La parroquia de San Antonio se convirtió en el faro protector de estos recién llegados: ofrecía clases de idioma inglés, comedores de beneficencia, cajas de ahorro mutuo y apoyo legal frente a los abusos laborales. Cruzar su umbral transportaba a los feligreses a su tierra natal gracias a sus techos artesonados pintados con frescos luminosos, sus estatuas doradas de santos patronos regionales y el tañido entrañable de sus campanas.

    Cada mes de junio, la parroquia organiza una de las fiestas callejeras más antiguas de la ciudad en honor a San Antonio de Padua, con procesiones religiosas que recorren Sullivan y Houston Streets, música tradicional de banda y puestos de dulces típicos. Esta devoción centenaria resistió el éxodo de los antiguos residentes y la gentrificación de la zona durante los últimos cincuenta años.

    En el sótano del templo funcionó una de las primeras escuelas parroquiales italoamericanas, educando a generaciones de hijos de obreros que luego accedieron a la educación superior neoyorquina.

    Cruza Houston Street hacia el sur para dejar atrás el Village y adentrarte en el SoHo de calles adoquinadas.

  8. 8. Wooster Street Adoquinada: El Umbral Industrial de SoHo

    Wooster St & Houston St, New York, NY 10012, USA

    Siente bajo las suelas de tus zapatos la textura irregular y sólida de los adoquines de granito que pavimentan Wooster Street. A menudo llamados adoquines belgas, estos bloques de piedra fueron extraídos en canteras de granito de Maine y Massachusetts y colocados a mano a mediados del siglo diecinueve para soportar el incesante traqueteo de carretas de tiro y pesados camiones de carga. El distrito que se abre ante ti, bautizado en la década de 1960 como SoHo por el acrónimo de South of Houston Street, fue el epicentro indiscutible de la industria textil y de manufactura ligera de la metrópoli.

    Durante la segunda mitad del siglo diecinueve, esta franja de Manhattan bullía como un hormiguero fabril. Miles de sastres, costureras e impresores trabajaban en los pisos diáfanos de estos almacenes mercantiles, produciendo uniformes, calzado, encajes y artículos de cuero para los mercados de exportación. Los muelles de carga de piedra y las planchas de hierro con incrustaciones de vidrio prismático en las aceras, conocidas como bóvedas de luz, permitían iluminar de forma natural los almacenes subterráneos donde se guardaban fardos de algodón y piezas de maquinaria.

    Tras la Segunda Guerra Mundial, la manufactura pesada abandonó Manhattan hacia los suburbios y el área se convirtió en un páramo desolado que los urbanistas llamaban con desprecio el Valle de la Muerte de los Desechos. En la década de 1970, Wooster Street renació cuando galeristas audaces como Paula Cooper y artistas conceptuales instalaron aquí espacios de exhibición monumentales imposibles de albergar en museos tradicionales.

    En el número ciento cuarenta y uno de Wooster Street se encuentra The New York Earth Room, una instalación permanente de Walter De Maria de 1977 que contiene ciento veintisiete toneladas de tierra húmeda ocupando un loft entero.

    Camina media cuadra hacia el este por Prince Street hasta llegar a la esquina donde late la taberna histórica de SoHo.

  9. 9. Fanelli's Cafe y Prince Street: La Taberna Histórica de los Artistas

    94 Prince St, New York, NY 10012, USA

    Detén tu mirada en la fachada esmaltada de madera y cristal biselado de Fanelli's Cafe, situada en la señorial esquina de Prince y Mercer Streets. Este establecimiento comenzó a despachar bebidas y viandas en este mismo solar en 1847, lo que lo convierte en el segundo bar con licencia continua más antiguo de la ciudad de Nueva York tras McSorley's Old Ale House. En 1922, durante los oscuros años de la Ley Seca, la taberna fue adquirida por Michael Fanelli, quien la operó como un popular speakeasy clandestino bajo la fachada de un inofensivo almacén de comestibles.

    Tras el fin de la prohibición, el local adoptó su nombre definitivo y mantuvo su barra original de caoba lustrada, sus suelos de baldosas de tablero de ajedrez y sus espejos grabados con motivos florales. Cuando SoHo comenzó su asombrosa mutación de páramo fabril a capital del arte moderno en las décadas de 1960 y 1970, Fanelli's se convirtió en el punto de encuentro inexcusable de la vanguardia. Pintores, escultores y poetas de la talla de Donald Judd, Richard Serra, Frank Stella y Chuck Close se acodaban en la barra cada noche para discutir acaloradamente sobre arte conceptual, minimalismo y política cultural tras largas jornadas de taller.

    A diferencia de la mayoría de las esquinas del barrio, que sucumbieron a las boutiques de lujo y cadenas de moda multinacionales, Fanelli's ha defendido con tenacidad su carácter auténtico de taberna de barrio. Sus paredes continúan decoradas con fotografías históricas de boxeadores de los años treinta, grabados hípicos y recuerdos familiares que desafían el paso de las décadas.

    Fíjate en los letreros de neón de época sobre la puerta esquinera; fueron instalados en la década de 1930 y todavía iluminan el cruce de Prince Street con su resplandor ámbar.

    Dobla hacia el sur por Broadway hasta llegar a la Calle Broome para contemplar la catedral cumbre de la tecnología arquitectónica del siglo diecinueve.

  10. 10. Edificio E.V. Haughwout: La Obra Maestra del Hierro Fundido

    488 Broadway, New York, NY 10013, USA

    Maravíllate ante la deslumbrante fachada clasicista del Edificio Haughwout, ubicado en la esquina noroeste de Broadway y Broome Street. Terminado en 1857 para el comerciante Einar Valdemar Haughwout y diseñado por el arquitecto John Gaynor, este palacio comercial de cinco plantas es universalmente considerado la cúspide estética del hierro fundido arquitectónico. Inspirándose en la célebre Biblioteca Marciana de Jacopo Sansovino en Venecia, Gaynor compuso dos fachadas idénticas formadas por noventa y dos arcos de medio punto flanqueados por esbeltas columnas corintias y rematadas por una elegante balaustrada superior.

    Detrás de esta apariencia de palacio renacentista de piedra se esconde una formidable revolución industrial. Todos los elementos decorativos exteriores, desde las molduras hasta los capiteles de acanto, fueron fundidos en hierro en los hornos de Daniel Badger en Greenpoint. Además de su belleza prefabricada, el edificio marcó un hito tecnológico que transformó para siempre las ciudades modernas: el 23 de marzo de 1857, instaló en su interior el primer ascensor de pasajeros de vapor del mundo con mecanismo de seguridad frenante, inventado por Elisha Graves Otis, permitiendo ascender con total confianza a los pisos superiores.

    El negocio de Haughwout comercializaba las más exquisitas vajillas de porcelana, cristalería francesa finamente tallada y cubertería de plata labrada. En 1861, la primera dama Mary Todd Lincoln visitó personalmente este establecimiento para encargar la vajilla de gala presidencial oficial para la Casa Blanca, decorada con motivos patrióticos y un llamativo borde en azul cobalto. La aristocracia mercantil de Nueva York acudía en masa a sus salones dorados para adquirir arañas de cristal y candelabros que adornaban las mansiones señoriales de la Quinta Avenida.

    Las piezas modulares de hierro fundido permitieron levantar ambas fachadas monumentales en apenas unos meses, anticipando el concepto de la arquitectura prefabricada contemporánea.

    Gira a la derecha hacia Greene Street y camina una cuadra hacia el norte para descubrir la mayor concentración de fachadas de hierro del planeta.

  11. 11. Greene Street: La Avenida Reina de las Catedrales de Hierro

    72 Greene St, New York, NY 10012, USA

    Detén tus pasos a la altura del número setenta y dos de Greene Street y contempla a ambos lados de la calzada una sucesión ininterrumpida de fachadas monumentales de hierro fundido. En apenas cinco cuadras, Greene Street alberga más de cincuenta edificios históricos de este material, lo que le ha valido el merecido título de la avenida reina de SoHo. Construidos principalmente entre 1869 y 1890, estos inmuebles representaron una prodigiosa síntesis entre opulencia estética decimonónica y funcionalidad fabril de bajo coste constructivo.

    Observa la majestuosidad del número setenta y dos a setenta y seis de Greene Street, conocido como la Catedral de Hierro Fundido, erigido en 1873 por el genial arquitecto Isaac Duckworth. Su imponente frontón semicircular y sus cinco pisos de galerías corintias parecen tallados en mármol blanco impoluto, pero son enteramente de metal hueco atornillado a una estructura portante de ladrillo. El hierro fundido permitía vanos de ventanas gigantescos que inundaban los talleres textiles de luz natural sin necesidad de gruesos muros maestros de contención de mampostería.

    A pocos pasos, en los números veintiocho a treinta de Greene Street, Duckworth construyó también el llamado Edificio Reina, creando un deslumbrante diálogo de estilo Segundo Imperio francés con mansardas de pizarra decoradas. Estas estructuras metálicas eran promocionadas en catálogos comerciales como incombustibles, aunque los bomberos descubrieron con amargura que el hierro al rojo vivo colapsaba de repente bajo el chorro de agua fría de las mangueras.

    Si golpeas discretamente con una moneda o la llave en una de las columnas exteriores, escucharás el resonar metálico inconfundible del hierro hueco bajo la capa de pintura.

    Dobla hacia el este por Spring Street hasta llegar a la esquina de Mercer Street para visitar el santuario donde Donald Judd revolucionó la relación entre arte y arquitectura.

  12. 12. Judd Foundation en Spring Street: La Revolución de los Lofts

    101 Spring St, New York, NY 10012, USA

    Detente ante la sobria y elegante estructura de hierro fundido de cinco plantas en el número ciento uno de Spring Street, en la esquina con Mercer Street. Proyectado en 1870 por el arquitecto Nicholas Whyte para una fábrica textil, este edificio de grandes ventanales esquineros fue adquirido en 1868 por el pionero del arte minimalista Donald Judd por la suma de sesenta y ocho mil dólares. En este espacio diáfano, Judd formuló un concepto revolucionario que transformó la percepción global del espacio habitacional y expositivo.

    Judd desnudó los cinco niveles del edificio hasta dejar a la vista las vigas de madera, los suelos de pino aceitado y las columnas de hierro originales. En lugar de utilizar tabiques para compartimentar habitaciones convencionales, concibió cada planta como una instalación viva permanente donde el arte minimalista, el mobiliario austero de madera diseñado por él mismo y la vida diaria formaban una unidad estética indisoluble. En el último piso, instaló una gigantesca obra lumínica de tubos fluorescentes de Dan Flavin que dialogaba con la arquitectura perimetral del edificio.

    La ocupación de este y otros lofts de SoHo por parte de creadores durante la década de 1970 fue legalizada gracias al programa municipal de Artistas en Residencia. La visión espacial de Judd sentó el arquetipo universal del loft industrial contemporáneo: techos elevados, paredes desnudas, planos abiertos y un respeto reverencial por la memoria fabril del edificio.

    El edificio es hoy la sede de la Judd Foundation y conserva exactamente la disposición de obras de arte, libros y enseres domésticos que Donald Judd dejó antes de su fallecimiento en 1994.

    Aquí concluye nuestra travesía por Greenwich Village y SoHo, donde los ecos de los poetas bohemios y las monumentales fachadas de hierro siguen susurrando la historia creadora inagotable de Nueva York.