Patchin Place: El Refugio Secreto de los Poetas
Why is it significant?
Entra con paso pausado bajo la cancela de hierro forjado que custodia el acceso a Patchin Place, un callejón sin salida que parece flotar fuera del tiempo.
Key Facts
| Place | Patchin Place: El Refugio Secreto de los Poetas |
|---|---|
| Address | 10 Patchin Pl, New York, NY 10011, USA |
| Geo Coordinates | 40.73480, -74.00100 |
| Part of Walk | Nueva York: Greenwich Village y SoHo Bohemio |
| Generated | Generated |
Entra con paso pausado bajo la cancela de hierro forjado que custodia el acceso a Patchin Place, un callejón sin salida que parece flotar fuera del tiempo. Construido en 1848 por el agrimensor Aaron Patchin, este conjunto de diez casas adosadas de ladrillo rojo de tres plantas se concibió inicialmente para alojar al personal de servicio del extinto Brevoort Hotel. Con sus farolas de gas originales del siglo diecinueve y su quietud casi monástica, el callejón se convirtió en el siglo veinte en el santuario literario más venerado de Greenwich Village.
Entre estos muros de hiedra vivió durante casi cuatro décadas, desde 1923 hasta su muerte en 1962, el genial poeta vanguardista Edward Estlin Cummings, ocupando el apartamento del número cuatro. Por estas mismas aceras empedradas paseaban sus vecinos ilustres: la escritora modernista Djuna Barnes, quien escribió aquí partes cardinales de su novela El bosque de la noche, y el ensayista John Reed antes de partir hacia Rusia para narrar los diez días que estremecieron al mundo. La ausencia deliberada de tráfico rodado propiciaba interminables tertulias poéticas bajo la luz mortecina de los faroles.
Durante el apogeo bohemio de entreguerras, los escritores pagaban alquileres modestos de apenas treinta dólares mensuales por estos pequeños apartamentos sin calefacción central. Cummings solía sentarse junto a la ventana delantera para componer sus poemas sin puntuación ortodoxa mientras observaba el gigantesco árbol ailanto que aún hoy domina el patio central del callejón. Autores como Eugene O'Neill y Theodore Dreiser acudían frecuentemente a este retiro para huir del ruido ensordecedor de los bulevares neoyorquinos y debatir proyectos dramáticos.
Si miras con atención las farolas del callejón, notarás que una de ellas es la última farola de gas municipal auténtica del siglo diecinueve que aún se mantiene en pie en Manhattan.
Sal a la Calle Diez y camina hacia el suroeste por Greenwich Avenue hasta llegar al corazón revolucionario de Christopher Park.