Judd Foundation en Spring Street: La Revolución de los Lofts
Why is it significant?
Detente ante la sobria y elegante estructura de hierro fundido de cinco plantas en el número ciento uno de Spring Street, en la esquina con Mercer Street.
Key Facts
| Place | Judd Foundation en Spring Street: La Revolución de los Lofts |
|---|---|
| Address | 101 Spring St, New York, NY 10012, USA |
| Geo Coordinates | 40.72350, -73.99940 |
| Part of Walk | Nueva York: Greenwich Village y SoHo Bohemio |
| Generated | Generated |
Detente ante la sobria y elegante estructura de hierro fundido de cinco plantas en el número ciento uno de Spring Street, en la esquina con Mercer Street. Proyectado en 1870 por el arquitecto Nicholas Whyte para una fábrica textil, este edificio de grandes ventanales esquineros fue adquirido en 1868 por el pionero del arte minimalista Donald Judd por la suma de sesenta y ocho mil dólares. En este espacio diáfano, Judd formuló un concepto revolucionario que transformó la percepción global del espacio habitacional y expositivo.
Judd desnudó los cinco niveles del edificio hasta dejar a la vista las vigas de madera, los suelos de pino aceitado y las columnas de hierro originales. En lugar de utilizar tabiques para compartimentar habitaciones convencionales, concibió cada planta como una instalación viva permanente donde el arte minimalista, el mobiliario austero de madera diseñado por él mismo y la vida diaria formaban una unidad estética indisoluble. En el último piso, instaló una gigantesca obra lumínica de tubos fluorescentes de Dan Flavin que dialogaba con la arquitectura perimetral del edificio.
La ocupación de este y otros lofts de SoHo por parte de creadores durante la década de 1970 fue legalizada gracias al programa municipal de Artistas en Residencia. La visión espacial de Judd sentó el arquetipo universal del loft industrial contemporáneo: techos elevados, paredes desnudas, planos abiertos y un respeto reverencial por la memoria fabril del edificio.
El edificio es hoy la sede de la Judd Foundation y conserva exactamente la disposición de obras de arte, libros y enseres domésticos que Donald Judd dejó antes de su fallecimiento en 1994.
Aquí concluye nuestra travesía por Greenwich Village y SoHo, donde los ecos de los poetas bohemios y las monumentales fachadas de hierro siguen susurrando la historia creadora inagotable de Nueva York.