Palacio Ostrogski y Museo Fryderyk Chopin
Why is it significant?
Mira cómo este refinado palacete barroco se alza sobre un alto basamento de ladrillo al borde del escarpe de Tamka, como si vigilara el valle del Vístula. Es el Palacio Ostrogski, y en su interior late la mayor colección del mundo dedicada a Fryderyk Chopin.
Key Facts
| Place | Palacio Ostrogski y Museo Fryderyk Chopin |
|---|---|
| Address | ul. Okólnik 1, 00-368 Warszawa, Poland |
| Geo Coordinates | 52.23650, 21.02290 |
| Part of Walk | La Varsovia de Chopin: del órgano de las Visitandinas a los jardines Łazienki |
| Generated | Generated |
Mira cómo este refinado palacete barroco se alza sobre un alto basamento de ladrillo al borde del escarpe de Tamka, como si vigilara el valle del Vístula. Es el Palacio Ostrogski, y en su interior late la mayor colección del mundo dedicada a Fryderyk Chopin.
Mucho antes de la música, este lugar ya estaba rodeado de misterio popular. Una famosa leyenda de Varsovia dice que en las bodegas inundadas del antiguo castillo vivía la Złota Kaczka, el Pato de Oro, una princesa encantada que concedía tesoros fabulosos a quien pudiera gastar cien ducados en un solo día sin compartirlos con nadie. Un zapatero lo intentó, pero al final dio una moneda a un mendigo ciego y el hechizo se rompió, demostrando que la generosidad vale más que todo el oro del mundo.
Pero la verdadera magia de este palacio es histórica. Aquí se conserva el último piano del compositor, un Pleyel traído de París con el que tocó en sus últimos meses, además de rizos de su cabello, su diario íntimo y manuscritos originales llenos de correcciones nerviosas. Y entre esos recuerdos hay uno muy cercano a España: el invierno de 1838 a 1839 que pasó en Mallorca junto a la escritora George Sand.
Chopin buscaba el clima templado del Mediterráneo para aliviar su delicada salud pulmonar, y se refugiaron en la Cartuja de Valldemossa. Allí, en una celda húmeda bajo la lluvia incesante de la sierra de Tramuntana, esperó con ansiedad durante semanas la llegada de su querido piano Pleyel enviado desde París por mar. George Sand relataría aquellos meses difíciles en su libro Un invierno en Mallorca, y fue entre aquellos muros de piedra donde Chopin completó su monumental ciclo de los veinticuatro Preludios, incluido el célebre Preludio de la gota de agua, uniendo para siempre la isla balear con la melancolía polaca.
Tras recorrer estas salas deslumbrantes, sal de nuevo al aire libre. Sube la cuesta de Tamka de regreso hacia el oeste para incorporarte a la avenida principal de Varsovia, camino de su confitería más legendaria.