Palacio Czapski, el salón de los Chopin

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Entra en el patio de honor y mira el palacio del fondo, con su frontón y su aire señorial: hoy es la Academia de Bellas Artes, y no es raro ver estudiantes fumando en la escalera con las manos manchadas de pintura. Pero tu objetivo está a la izquierda, en el edificio lateral, en el segundo piso.

Key Facts

PlacePalacio Czapski, el salón de los Chopin
AddressKrakowskie Przedmieście 5, 00-068 Warszawa, Poland
Geo Coordinates52.23940, 21.01510
Part of WalkLa Varsovia de Chopin: del órgano de las Visitandinas a los jardines Łazienki
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Entra en el patio de honor y mira el palacio del fondo, con su frontón y su aire señorial: hoy es la Academia de Bellas Artes, y no es raro ver estudiantes fumando en la escalera con las manos manchadas de pintura. Pero tu objetivo está a la izquierda, en el edificio lateral, en el segundo piso.

En 1827, después de la muerte de Emilia, los Chopin se mudaron aquí, a un piso en ese anexo del palacio. Es el último hogar de Fryderyk en Polonia. Tenía diecisiete años, había terminado el liceo y estudiaba composición en la Escuela Superior de Música con Józef Elsner, que escribió en su informe unas palabras famosas: capacidad extraordinaria, genio musical.

En ese piso, los Chopin tenían un salón donde se reunían artistas, poetas y profesores. Allí Fryderyk tocaba, discutía y escribía. En estos años compuso sus dos conciertos para piano y orquesta, y los estrenó en Varsovia en 1830. El salón se reconstruyó después de la guerra a partir de un dibujo de la época, y hoy se puede visitar: es pequeño, íntimo, con un piano y retratos de familia.

El 2 de noviembre de 1830 Fryderyk se despidió de su familia y partió hacia Viena. Tenía veinte años. Pocas semanas después, el 29 de noviembre, estalló en Varsovia el Levantamiento de Noviembre contra el dominio ruso. Él se enteró lejos, y nunca volvió. La leyenda dice que sus amigos le regalaron al partir una copa de plata con tierra polaca... la historia se ha contado tantas veces que ya forma parte de su mito.

Imagínate a ese joven bajando por última vez estas escaleras, con la cabeza llena de melodías que todavía no había escrito. Todo lo que compuso después, las mazurcas, las polonesas, las baladas, lo escribió con esta ciudad en la memoria. Sal del patio y gira a la derecha: a pocos pasos, una gran iglesia barroca con dos torres guarda la parte más íntima de su historia.

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