Figlmüller: el escalope más grande que el plato
Why is it significant?
Entra en el pasaje estrecho que se abre en el número 5 de Wollzeile y sigue el olor a mantequilla caliente y a limón. Al fondo hay una casa de comidas con paneles de madera y mesas apretadas donde, plato tras plato, salen escalopes tan grandes que cuelgan por los bordes.
Key Facts
| Place | Figlmüller: el escalope más grande que el plato |
|---|---|
| Address | Wollzeile 5, 1010 Wien, Austria |
| Geo Coordinates | 48.20940, 16.37480 |
| Part of Walk | Viena a sorbos y bocados: cafés históricos, Sachertorte y Naschmarkt |
| Generated | Generated |
Entra en el pasaje estrecho que se abre en el número 5 de Wollzeile y sigue el olor a mantequilla caliente y a limón. Al fondo hay una casa de comidas con paneles de madera y mesas apretadas donde, plato tras plato, salen escalopes tan grandes que cuelgan por los bordes. Es Figlmüller, y lleva haciendo esto desde 1905, cuando Johann Figlmüller abrió aquí una taberna de vino.
Hablemos del escalope, el Schnitzel. Por ley, en Austria, un Wiener Schnitzel auténtico tiene que ser de ternera. El de Figlmüller es de cerdo, y por eso lleva el nombre de la casa en vez del de la ciudad: se golpea hasta dejarlo finísimo, se empana y se fríe hasta que el rebozado se separa de la carne y forma ondas, como un pañuelo arrugado.
Seguro que has oído la historia de su origen: el mariscal Radetzky habría descubierto la costoleta a la milanesa en Italia y la habría traído a Viena en el siglo diecinueve. Es una leyenda bonita, y casi seguro inventada mucho después. Platos de carne empanada existían en muchas cocinas europeas, y nadie sabe con certeza quién empanó primero.
Pero aquí hay un detalle que a un hispanohablante le hará sonreír. Esa misma idea, carne fina empanada y frita, viajó con los emigrantes italianos al Río de la Plata y se convirtió en la milanesa, que en Argentina o Uruguay es casi un plato nacional. Así que el escalope vienés y la milanesa de tu abuela son primos lejanos, y probablemente ninguno de los dos sea de Viena ni de Milán en exclusiva.
La guarnición clásica es una ensalada de patata aliñada con vinagre o una ensalada verde, y un gajo de limón que hay que exprimir sin miedo. Y no te preocupes si no puedes terminarlo: aquí nadie lo consigue a la primera. Ahora camina hacia el sur por las calles que bajan desde la catedral hasta Himmelpfortgasse, la calle de la puerta del cielo, donde está el café que dice ser el más antiguo de Viena.