San Sebastiano, la iglesia del Veronés
Why is it significant?
La fachada no te dirá gran cosa: piedra clara, un frontón, un campo apartado donde casi nunca hay cola. Pero esta iglesia es, para muchos venecianos, la capilla Sixtina de su ciudad. Entra, deja que los ojos se acostumbren, y levanta la vista.
Key Facts
| Place | San Sebastiano, la iglesia del Veronés |
|---|---|
| Address | Campo San Sebastiano, Dorsoduro 1687, 30123 Venezia VE, Italy |
| Geo Coordinates | 45.43190, 12.31930 |
| Part of Walk | Venecia del arte: Dorsoduro, las Zattere y el Tiepolo que murió en Madrid |
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La fachada no te dirá gran cosa: piedra clara, un frontón, un campo apartado donde casi nunca hay cola. Pero esta iglesia es, para muchos venecianos, la capilla Sixtina de su ciudad. Entra, deja que los ojos se acostumbren, y levanta la vista.
Paolo Caliari, llamado el Veronés porque había nacido en Verona, llegó a Venecia joven, a principios de la década de 1550. El prior de este convento era, como él, de Verona, y le dio una oportunidad. Desde 1555 y durante cerca de quince años, el Veronés pintó aquí casi todo: el techo, los muros, las puertas del órgano, la sacristía.
En el techo de la nave cuenta la historia de la reina Ester, una heroína bíblica, con escorzos tan atrevidos que los caballos parecen caerse sobre ti. Es la primera gran obra en la que el Veronés se muestra como es: colores luminosos, sedas, plata, arquitecturas, y una alegría que llenaría luego los palacios de toda Venecia. Aquí está también su martirio de san Sebastián, el santo de las flechas, al que se rezaba contra la peste.
Fíjate en las puertas del órgano: por fuera y por dentro hay escenas pintadas, y cuando se abrían para la música, la iglesia cambiaba de imagen. Era casi un espectáculo, y el Veronés lo sabía. Para un joven de provincias, esta iglesia fue su carta de presentación ante la ciudad más rica del Mediterráneo.
El Veronés murió en 1588, y pidió ser enterrado aquí, entre sus pinturas. Su lápida está en el suelo, cerca del órgano, y encima hay un busto suyo. Pocos sitios en el mundo permiten ver a un gran pintor rodeado de su propia obra para siempre. Sal al campo y camina hacia el nordeste, por el Campo dei Carmini, hasta un edificio con una gran fachada de piedra y el escudo de una cofradía.