La Pietà: las huérfanas músicas de Vivaldi

Why is it significant?

Delante de ti, frente al agua, tienes una fachada clásica de piedra blanca, con columnas gigantes y un frontón triangular: la iglesia de Santa Maria della Pietà, la Pietà para todo el mundo.

Key Facts

PlaceLa Pietà: las huérfanas músicas de Vivaldi
AddressRiva degli Schiavoni, Castello, 30122 Venezia VE, Italy
Geo Coordinates45.43400, 12.34470
Part of WalkCastello secreto en Venecia: Vivaldi, Carpaccio y los leones del Arsenal
GeneratedGenerated

Open the walk

Delante de ti, frente al agua, tienes una fachada clásica de piedra blanca, con columnas gigantes y un frontón triangular: la iglesia de Santa Maria della Pietà, la Pietà para todo el mundo. Detrás de esa piedra tan tranquila se esconde una de las historias más conmovedoras de Venecia... y una de las orquestas más famosas de la Europa del siglo XVIII.

La Pietà era un ospedale, un hospicio para niños abandonados. En el muro había una pequeña abertura, la scaffetta, donde de noche una madre desesperada podía dejar a su bebé sin ser vista. Cuentan que algunas dejaban con el niño media medalla o medio naipe, y se guardaban la otra mitad para reconocerlo algún día. Muy pocas volvieron. En una calle lateral todavía se conserva una lápida del siglo XVI que amenaza con la maldición divina a quien abandone aquí a un hijo pudiendo criarlo.

A las niñas con talento se les enseñaba música, y así nacieron las figlie di coro, las hijas del coro, que cantaban y tocaban detrás de una celosía, invisibles para el público. Desde 1703 su maestro de violín fue un joven sacerdote pelirrojo llamado Antonio Vivaldi. Para ellas escribió una cantidad asombrosa de conciertos, para violín, para oboe, para instrumentos rarísimos. Viajeros de toda Europa venían a escucharlas, y algunas, como la violinista Anna Maria, se hicieron célebres sin que nadie viera su rostro.

Ahora, un detalle que casi nadie cuenta: esta iglesia no es la que conoció Vivaldi. La actual se empezó a construir pocos años después de su muerte, con proyecto de Giorgio Massari, y su interior ovalado se pensó casi como una sala de conciertos, con tribunas para las muchachas. En el techo, Giambattista Tiepolo pintó la coronación de la Virgen rodeada de ángeles que tocan instrumentos. Vivaldi, mientras tanto, había muerto en Viena en 1741, pobre y casi olvidado.

Y la fachada que tienes enfrente es todavía más joven: no se completó hasta 1906, siguiendo el diseño original. Ahora deja el muelle y toma la calle que corre junto a la iglesia, la Calle de la Pietà, hacia el interior del barrio. A pocos pasos te espera el campo donde aquel niño pelirrojo fue bautizado.

Nearby stories