Plaza Redonda y el Comercio Tradicional de Encajes

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Pasa por uno de los cuatro estrechos callejones cubiertos y déjate sorprender por la geometría mágica de la Plaza Redonda. Diseñada en 1837 por el arquitecto municipal Salvador Escrig Melchor, esta joya del urbanismo neoclásico es completamente circular y cerrada al exterior.

Key Facts

PlacePlaza Redonda y el Comercio Tradicional de Encajes
AddressPlaça Redona 1, 46001 València, Spain
Geo Coordinates39.47400, -0.37650
Part of WalkCiutat Vella de Valencia: El Carmen, la Seda y las Murallas Medievales
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Pasa por uno de los cuatro estrechos callejones cubiertos y déjate sorprender por la geometría mágica de la Plaza Redonda. Diseñada en 1837 por el arquitecto municipal Salvador Escrig Melchor, esta joya del urbanismo neoclásico es completamente circular y cerrada al exterior. Las fachadas curvas de tres plantas forman un anillo perfecto que abraza una plazoleta central presidida por una fuente de piedra decimonónica. Durante generaciones, los valencianos la llamaron cariñosamente «el Clot» (el hoyo), debido a su forma hundida y aislada del bullicio de las calles vecinas. Es un rincón de asombrosa armonía donde la luz del cielo cae en un cilindro vertical sobre los tenderetes de toda la vida.

Observa la hilera de puestos artesanos que se despliega en la planta baja alrededor de la fuente central: Este ha sido desde el siglo diecinueve el reino indiscutible de las mercerías tradicionales, el bordado a mano, las puntillas y los bolillos. Aquí acuden modistas e indumentaristas de toda la región para comprar carretes de hilo de seda, cintas bordadas y peinetas para los trajes de fallera. Junto a los artículos de costura conviven pequeñas tiendas de recuerdos cerámicos, sellos de coleccionista, abanicos pintados y acuarelas del casco viejo. La cuidada restauración contemporánea dotó a la plaza de una liviana cubierta suspendida que protege del sol sin tapar la vista del cielo.

Originalmente, la plaza se construyó como un mercado higiénico para la venta de pescado, carne y verduras frescas. En el siglo veinte los puestos de alimentación se trasladaron al Mercado Central, dejando paso a la especialización artesanal y textil que hoy la caracteriza. Los domingos por la mañana, los callejones adyacentes se transforman en un bullicioso mercado de coleccionismo con libros viejos, monedas y antigüedades. En sus tabernas puedes degustar las clásicas tapas de buñuelos de calabaza recién hechos o un vaso de mistela valenciana.

Acércate a la fuente central de 1850: su pila baja de piedra caliza servía a los antiguos pescaderos para mantener húmedo el pescado con agua corriente.

Sal por el pasaje oriental hacia la Plaza de la Reina y contempla la torre octogonal del Miguelete en la Catedral de Valencia.

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