Calle Literato Azorín: Talleres Creativos y Espíritu de Barrio
Why is it significant?
Pasea a la sombra de los balcones colmados de helechos y geranios mientras disfrutas del ambiente reposado y bohemio de esta calle transversal. Dedicada a la memoria del prolífico periodista y cronista decimonónico José Dámaso Azorín, esta vía es el auténtico nervio intelectual y cultural de Ruzafa.
Key Facts
| Place | Calle Literato Azorín: Talleres Creativos y Espíritu de Barrio |
|---|---|
| Address | Carrer del Literat Azorín, 18, 46006 València, Spain |
| Geo Coordinates | 39.46070, -0.37350 |
| Part of Walk | Ruzafa Bohemia y el Modernismo del Ensanche de Valencia: Mercado de Colón y Calles Creativas |
| Generated | Generated |
Pasea a la sombra de los balcones colmados de helechos y geranios mientras disfrutas del ambiente reposado y bohemio de esta calle transversal. Dedicada a la memoria del prolífico periodista y cronista decimonónico José Dámaso Azorín, esta vía es el auténtico nervio intelectual y cultural de Ruzafa. Cuando a comienzos del siglo veintiuno comenzó la regeneración del barrio, sus plantas bajas de techos altos y vigas vistas se convirtieron en el refugio predilecto de ilustradores gráficos, encuadernadores de libros de arte y diseñadores independientes que huían de los alquileres del centro histórico.
En esta calle nacieron algunas de las librerías independientes más prestigiosas de la Comunidad Valenciana, combinando la venta de ensayo filosófico y narrativa internacional con cafeterías íntimas donde degustar vino natural de la tierra mientras se asiste a tertulias literarias o recitales de poesía acústica. Este cruce fecundo entre vecinos de toda la vida y creadores cosmopolitas otorga a la calle un espíritu comunitario cálido y genuino.
Gran parte de los edificios residenciales de esta vía fueron construidos entre 1880 y 1910 con una atractiva estética de arquitectura popular mediterránea: fachadas rítmicas con carpinterías de madera lacadas en verde carruaje, zócalos de azulejo hidráulico y cancelas de hierro con motivos geométricos. En sus patios de manzana interiores sobreviven pequeños corrales ajardinados que antaño servían de huertos domésticos y establos de mulas de los hortelanos.
Fíjate en los pequeños talleres de encuadernación artesanal y grabado: aún conservan en activo prensas de volante de hierro colado del siglo diecinueve y cajistas de tipografía de plomo para estampar cubiertas en piel noble y ediciones limitadas de poesía que atraen a coleccionistas y bibliófilos de todo el país.
Avanza hacia la plaza del Barón de Cortés para culminar nuestro recorrido ante el bullicio del Mercado de Ruzafa y la iglesia de San Valero.