Santuario Shitaya Jinja: El Templo de Inari Más Antiguo y la Cuna del Rakugo
Why is it significant?
Atraviese el llamativo torii bermellón que destaca entre las calles de Higashiueno para penetrar en el apacible patio del santuario Shitaya Jinja.
Key Facts
| Place | Santuario Shitaya Jinja: El Templo de Inari Más Antiguo y la Cuna del Rakugo |
|---|---|
| Address | 3-29-8 Higashiueno, Taito City, Tokyo 110-0015, Japan |
| Geo Coordinates | 35.71200, 139.78120 |
| Part of Walk | Tokio: De Asakusa a Ueno, Templos de Edo y Colinas Sagradas |
| Generated | Generated |
Atraviese el llamativo torii bermellón que destaca entre las calles de Higashiueno para penetrar en el apacible patio del santuario Shitaya Jinja. Fundado en el año setecientos treinta de nuestra era, este templo milenario es el santuario dedicado a la deidad Inari más antiguo de toda la región de Tokio. Durante más de doce siglos, los gremios de artesanos, comerciantes y campesinos de la llanura de Edo acudieron ante este altar para implorar fertilidad en las cosechas y prosperidad mercantil.
En mil setecientos noventa y ocho, el patio de este santuario se convirtió en la cuna oficial del teatro cómico rakugo moderno. Fue aquí donde el célebre narrador Sanshotei Karaku instaló por primera vez un modesto tablado con entrada de pago para deleitar al público sentado sobre un cojín con sus monólogos satíricos, fundando una tradición oral que sigue viva en los escenarios populares japoneses. Durante el shogunato de Edo, campesinos y mercaderes peregrinaban hasta este santuario para rendir culto a Inari, protectora divina de los granos de arroz y de la abundancia en los negocios comerciales.
Alce la mirada hacia el techo del pabellón principal de oraciones haiden: allí contemplará una imponente pintura de un dragón celestial emergiendo de nubes tormentosas, obra maestra realizada en tinta negra en mil novecientos veintiocho por el gran pintor moderno de estilo nihonga Yokoyama Taikan, quien donó el fresco en agradecimiento al barrio. La majestuosa pintura del dragón celestial de Yokoyama Taikan fue donada con generosidad por el insigne pintor en señal de gratitud hacia los vecinos de Higashiueno por su acogida a los jóvenes creadores.
Dos zorros sagrados kitsune tallados en piedra vigilan el umbral del templo ataviados con baberos rojos devocionales, sosteniendo en sus fauces la llave del granero de arroz y la joya espiritual que concede los deseos de los fieles.
Abandone el recinto sagrado y continúe hacia el oeste para subir las escaleras que conducen a las alturas del parque de Ueno.