Estatua de Saigo Takamori: El Último Samurái en Ueno

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Ascienda por la ancha escalinata de piedra desde la estación de Ueno para contemplar en lo alto la majestuosa estatua en bronce de Saigo Takamori.

Key Facts

PlaceEstatua de Saigo Takamori: El Último Samurái en Ueno
Address1 Uenokoen, Taito City, Tokyo 110-0007, Japan
Geo Coordinates35.71280, 139.77450
Part of WalkTokio: De Asakusa a Ueno, Templos de Edo y Colinas Sagradas
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Ascienda por la ancha escalinata de piedra desde la estación de Ueno para contemplar en lo alto la majestuosa estatua en bronce de Saigo Takamori. Con casi cuatro metros de altura sobre su pedestal de granito, esta escultura fundida en mil ochocientos noventa y ocho por el maestro Takamura Koun retrata al heroico general samurái vistiendo un humilde kimono ligero yukata de campo y llevando sujeto por una correa a su fiel perro de caza Tsun. Esta imagen cercana y sencilla contrasta vivamente con las rígidas estatuas ecuestres de la época.

Saigo Takamori fue la figura más venerada y trágica de la modernización de Japón. Tras liderar con genialidad militar la caída del shogunato Tokugawa en mil ochocientos sesenta y ocho para devolver el poder al Emperador Meiji, se opuso a las reformas occidentales radicales que despojaban a los samuráis de su honor y modo de vida, encabezando en mil ochocientos setenta y siete la rebelión de Satsuma donde encontró una muerte épica. Ataviado con su modesto sayo campestre, Saigo encarna para los tokiotas el valor supremo de la integridad moral, la lealtad inquebrantable a los principios y el rechazo a la codicia política material.

Cuando la estatua fue inaugurada tras el indulto póstumo de la corte imperial, su viuda exclamó con sorpresa que su marido jamás había salido a la calle con ropas tan informales, pues Saigo siempre se negó a ser fotografiado en vida por convicción filosófica de humildad personal. Miles de visitantes y familias se fotografían cada año ante este emblemático monumento de bronce, convertido en el punto de encuentro por excelencia de la explanada meridional del parque de Ueno.

La colina sobre la que se encuentra fue el sangriento escenario de la batalla de Ueno en julio de mil ochocientos sesenta y ocho, donde Saigo comandó las tropas leales al emperador que aplastaron la última resistencia armada de los guerreros del shogun refugiados en el templo Kanei-ji.

Adéntrese bajo la frondosa cubierta vegetal del parque para recorrer el gran paseo ceremonial de los cerezos.

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