Puerta de Leopoldo y Rotonda de San Martín
Why is it significant?
Acabas de cruzar la puerta de Leopoldo, la más elegante de la fortaleza, con su fachada de piedra almohadillada y sus pilastras. Y justo al otro lado, casi pegada al camino, aparece una iglesia diminuta y redonda, de piedra clara, con un tejado cónico y una linterna arriba. Parece una maqueta.
Key Facts
| Place | Puerta de Leopoldo y Rotonda de San Martín |
|---|---|
| Address | V Pevnosti, 128 00 Praha 2-Vyšehrad, Czechia |
| Geo Coordinates | 50.06360, 14.42160 |
| Part of Walk | Vyšehrad: leyendas, cubismo y el cementerio de los genios de Praga |
| Generated | Generated |
Acabas de cruzar la puerta de Leopoldo, la más elegante de la fortaleza, con su fachada de piedra almohadillada y sus pilastras. Y justo al otro lado, casi pegada al camino, aparece una iglesia diminuta y redonda, de piedra clara, con un tejado cónico y una linterna arriba. Parece una maqueta. Es una de las construcciones más antiguas de la ciudad.
Es la rotonda de San Martín, levantada en la segunda mitad del siglo XI, cuando Vyšehrad era residencia de los primeros reyes checos. Vratislao II, que en 1085 se convirtió en el primer soberano checo con título de rey, trasladó aquí su corte desde el castillo de Praga, en parte por sus peleas con su propio hermano, el obispo. Es la rotonda más antigua que se conserva en Praga. Piensa que cuando colocaron estas piedras aún no existía el Puente de Carlos, ni la catedral gótica de San Vito, ni siquiera la Ciudad Vieja tal como la conoces.
Ha sobrevivido de milagro. Durante las guerras la usaron como almacén de pólvora y como depósito, y se cuenta que en el siglo XIX estuvo a punto de desaparecer bajo las obras de la fortaleza. En lugar de eso, hacia 1878 la restauraron y le devolvieron su aspecto de iglesia, con la linterna que ves arriba. La puerta, en cambio, lleva el nombre del emperador Leopoldo I y es de la segunda mitad del siglo XVII.
Fíjate en la forma. Las rotondas eran el modelo típico de las primeras iglesias en Bohemia: una nave circular, un pequeño ábside, gruesos muros de piedra. Pocas sobrevivieron, y Praga conserva tres. Si pudieras entrar en invierno, sentirías el frío que guardan esos muros desde hace casi mil años.
Esta vieja piedra románica y la puerta barroca que tiene al lado cuentan, en treinta metros, seis siglos de historia. Ahora toma el camino hacia el norte, siguiendo la muralla, hasta la puerta de Ladrillo: allí empiezan los pasadizos que corren por dentro de las murallas.