Las estatuas de Myslbek: Libuše y Přemysl
Why is it significant?
En el parque que se abre delante de la basílica se alzan unas figuras de piedra enormes, más altas que una persona sobre su pedestal. Una mujer con corona y gesto solemne, a su lado un hombre robusto, con algo de campesino.
Key Facts
| Place | Las estatuas de Myslbek: Libuše y Přemysl |
|---|---|
| Address | Vyšehradské sady, 128 00 Praha 2-Vyšehrad, Czechia |
| Geo Coordinates | 50.06400, 14.41750 |
| Part of Walk | Vyšehrad: leyendas, cubismo y el cementerio de los genios de Praga |
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En el parque que se abre delante de la basílica se alzan unas figuras de piedra enormes, más altas que una persona sobre su pedestal. Una mujer con corona y gesto solemne, a su lado un hombre robusto, con algo de campesino. Son Libuše y Přemysl, los fundadores legendarios de la primera dinastía checa.
¿Te acuerdas del puente Palacký, al principio del paseo? Estas estatuas estuvieron allí. Josef Václav Myslbek las esculpió entre finales de la década de 1880 y 1897: cuatro parejas de héroes de las leyendas checas para adornar el puente. El puente fue alcanzado en el bombardeo del 14 de febrero de 1945, y después de la guerra las estatuas se trasladaron aquí, a la colina de las leyendas. La guerra les buscó, sin quererlo, un hogar mejor.
La historia de Libuše es la madre de todas las historias checas. Era una princesa sabia, una vidente, hija del caudillo Krok. Cuando los hombres de la tribu protestaron por tener que obedecer a una mujer, ella les dijo que se buscaran un marido para ella... y les indicó dónde. Los enviados siguieron a su caballo hasta un campo, y allí encontraron a Přemysl, arando. Dejó el arado, se sentó en el trono, y así nació la dinastía de los Přemyslidas, que reinó durante siglos.
La leyenda más famosa dice que Libuše, un día, en lo alto de esta roca, entró en trance, señaló hacia el bosque al otro lado del río y profetizó: veo una gran ciudad cuya gloria tocará las estrellas. Allí fundaron Praga. Los cronistas no se ponen de acuerdo en dónde estaba exactamente su castillo, pero los praguenses ya lo decidieron hace mucho: aquí.
Recorre el parque y busca las otras parejas: el bardo Lumír y la Canción, los guerreros Záboj y Slavoj, y Ctirad y Šárka, la guerrera de la guerra de las doncellas, que engañó a su enemigo con una trampa y un cuerno. Ahora camina hacia el borde occidental de la colina, donde la muralla se asoma al río.