Palacio Černín: la muerte de Jan Masaryk

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Ponte frente a esta fachada y trata de abarcarla con la mirada: el palacio Černín se estira unos ciento cincuenta metros a lo largo de la plaza, con una hilera interminable de medias columnas gigantes.

Key Facts

PlacePalacio Černín: la muerte de Jan Masaryk
AddressLoretánské náměstí 5, 118 00 Praha 1-Hradčany, Czechia
Geo Coordinates50.08810, 14.39020
Part of WalkLa Praga escondida: Petřín, Strahov y la Loreta
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Ponte frente a esta fachada y trata de abarcarla con la mirada: el palacio Černín se estira unos ciento cincuenta metros a lo largo de la plaza, con una hilera interminable de medias columnas gigantes. Es el palacio barroco más grande de Praga, y fue construido para impresionar a cualquiera que llegara al castillo.

Lo empezó en 1669 el conde Humprecht Jan Černín, que había sido embajador imperial en Venecia y volvió con gustos italianos y mucha ambición. Las obras se alargaron durante décadas y la familia casi se arruinó pagándolas. Se cuenta que el emperador Leopoldo I, al verlo, lo comparó con un granero enorme. Con el tiempo fue cuartel, y desde el periodo de entreguerras alberga el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Y aquí ocurrió una de las muertes más oscuras de la historia checa. El 10 de marzo de 1948, dos semanas después de que los comunistas tomaran el poder, el ministro de Exteriores Jan Masaryk apareció muerto en el patio, bajo la ventana del baño de su apartamento en el palacio. La versión oficial fue suicidio. Mucha gente nunca lo creyó. Las investigaciones posteriores no han logrado cerrar el caso: una, a principios de este siglo, se inclinó por el asesinato sin poder señalar a ningún culpable; otra, años después, concluyó que no podía descartarse ninguna hipótesis. La pregunta sigue abierta.

Jan Masaryk era hijo de Tomáš Garrigue Masaryk, el primer presidente de Checoslovaquia. Durante la Segunda Guerra Mundial habló por radio desde Londres a su país ocupado, con humor y con rabia, y millones lo escuchaban a escondidas. Era pianista aficionado, ingenioso, querido. Tras el golpe se quedó en el gobierno como el último gran nombre no comunista. Duró dos semanas.

Los praguenses, con su humor amargo, hablaron a veces de una tercera defenestración de Praga, después de las de 1419 y 1618. Hoy el patio lleva su nombre. Date la vuelta: justo enfrente, al otro lado de la plaza, un campanario barroco está a punto de ponerse a cantar.

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