El Muro del Hambre

Why is it significant?

Camina junto a este muro de piedra gris, con almenas como dientes, que recorre la cresta de la colina. A ratos se esconde entre arbustos, a ratos se alza a cuatro o cinco metros, y luego se descuelga por la ladera hacia el valle como una serpiente cansada.

Key Facts

PlaceEl Muro del Hambre
AddressPetřínské sady, 118 00 Praha 1-Hradčany, Czechia
Geo Coordinates50.08500, 14.39280
Part of WalkLa Praga escondida: Petřín, Strahov y la Loreta
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Camina junto a este muro de piedra gris, con almenas como dientes, que recorre la cresta de la colina. A ratos se esconde entre arbustos, a ratos se alza a cuatro o cinco metros, y luego se descuelga por la ladera hacia el valle como una serpiente cansada. Es el Muro del Hambre, y tiene casi setecientos años.

Lo mandó construir Carlos IV entre 1360 y 1362, como parte de las nuevas defensas de Malá Strana y del castillo por el lado sur. Pero el nombre cuenta otra historia. La tradición dice que en aquellos años hubo hambruna en Praga, y que el rey ideó la obra para dar trabajo a los pobres: piedra a cambio de pan. Un plan de empleo medieval, con almenas.

Los historiadores son más fríos. Dudan de que hubiera una gran hambruna justo entonces, y ven en el muro, sobre todo, una obra militar para cerrar la ciudad por el lado de la colina. Pero la leyenda funcionó tan bien que nadie lo llama de otra manera. En checo es Hladová zeď, el muro hambriento, y el nombre ha sobrevivido a todas las explicaciones razonables.

Piensa en lo que estaba pasando en Praga en ese momento. Carlos IV había fundado la Ciudad Nueva en 1348, la catedral de San Vito llevaba años creciendo en el castillo y en 1357 había empezado el puente de piedra que hoy lleva su nombre. Toda la ciudad era una obra gigantesca, con canteros, carreteros y andamios por todas partes. Este muro de más de un kilómetro era solo una pieza más del gran proyecto de un rey que quería hacer de Praga la capital del Imperio.

Pon la mano en la piedra. Es irregular, de colores mezclados, y en algunos tramos se notan las reparaciones de siglos distintos, como cicatrices bien cerradas. Sigue el muro hacia el norte. Donde la colina se acaba, verás aparecer entre los árboles las torres blancas de un monasterio con casi nueve siglos de historia: Strahov.

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