Nový Svět: el Nuevo Mundo de Hradčany
Why is it significant?
Bienvenido a Nový Svět, el Nuevo Mundo: un callejón curvo de casitas bajas pintadas de amarillo, rosa y verde pálido, con faroles de hierro y adoquines donde casi nunca hay prisa. Estás a unos pasos del castillo más visitado del país, y aun así lo que se oye aquí son pájaros.
Key Facts
| Place | Nový Svět: el Nuevo Mundo de Hradčany |
|---|---|
| Address | Nový Svět, 118 00 Praha 1-Hradčany, Czechia |
| Geo Coordinates | 50.09080, 14.39200 |
| Part of Walk | La Praga escondida: Petřín, Strahov y la Loreta |
| Generated | Generated |
Bienvenido a Nový Svět, el Nuevo Mundo: un callejón curvo de casitas bajas pintadas de amarillo, rosa y verde pálido, con faroles de hierro y adoquines donde casi nunca hay prisa. Estás a unos pasos del castillo más visitado del país, y aun así lo que se oye aquí son pájaros.
El nombre suena pomposo para algo tan pequeño. En 1541 un gran incendio arrasó Hradčany y Malá Strana, y en los años siguientes estas casitas se levantaron o rehicieron para gente modesta: servidores del castillo, artesanos, familias sin escudo. Antes de que existieran los números, cada casa tenía nombre y emblema, y algunos siguen ahí, como la Pera de Oro.
Hacia 1600, en una de estas casas vivió un tiempo Tycho Brahe, el gran astrónomo danés al servicio del emperador Rodolfo II. Su joven ayudante, Johannes Kepler, llegó a Praga ese mismo año para trabajar con él. Se cuenta que a Tycho lo desesperaban las campanas del convento de capuchinos de la esquina, porque le estropeaban la concentración... y que más de una noche maldijo a los frailes.
Ese convento, el primero de los capuchinos en Bohemia, se fundó justo en 1600 y sigue a unos pasos. Durante siglos esta calle fue lo contrario del castillo: pobre, silenciosa, olvidada. Y precisamente por eso ha llegado casi intacta hasta hoy, mientras el poder cambiaba de manos allá arriba una y otra vez.
Y aquí termina el paseo. Empezaste ante unas figuras de bronce que se deshacían al pie de Petřín, subiste en un tren que antes funcionaba con agua, viste una iglesia de los Cárpatos, una Eiffel en miniatura, un muro contra el hambre, bibliotecas que salvaron un monasterio, una ventana trágica y una santa con barba. Todo eso escondido a la sombra del castillo, a la vista de todos. Si te queda energía, baja hacia Malá Strana y busca al Niño Jesús de Praga. Y si no, quédate un rato aquí, escuchando los pájaros.