Funicular de Petřín: el tren que subía con agua
Why is it significant?
Delante de ti tienes una pequeña estación y, saliendo de ella, unos raíles que trepan en línea recta por la ladera, entre árboles y muros viejos. Cada pocos minutos un vagón inclinado baja hacia ti mientras otro sube al mismo tiempo.
Key Facts
| Place | Funicular de Petřín: el tren que subía con agua |
|---|---|
| Address | Újezd, 118 00 Praha 1-Malá Strana, Czechia |
| Geo Coordinates | 50.08270, 14.40340 |
| Part of Walk | La Praga escondida: Petřín, Strahov y la Loreta |
| Generated | Generated |
Delante de ti tienes una pequeña estación y, saliendo de ella, unos raíles que trepan en línea recta por la ladera, entre árboles y muros viejos. Cada pocos minutos un vagón inclinado baja hacia ti mientras otro sube al mismo tiempo. No es coreografía: los dos cuelgan del mismo cable, y uno no puede moverse sin el otro.
El funicular de Petřín se inauguró en 1891, el año de la gran Exposición Jubilar, cuando Praga quería demostrar que era tan moderna como Viena o París. Y al principio no tenía motor. Funcionaba con agua. Arriba llenaban un depósito bajo el vagón que iba a bajar; el peso lo hacía descender y, a través del cable, tiraba del otro hacia arriba. Abajo vaciaban el depósito... y vuelta a empezar. Física de escuela, sin una gota de combustible.
Más tarde llegó la electricidad, en los años treinta, y luego un silencio largo. En 1965 la ladera se movió. Petřín es una colina inquieta, de arcillas y capas de piedra que resbalan cuando llueve mucho, y los corrimientos de tierra dañaron la vía. El funicular estuvo parado veinte años. Volvió en 1985, y hoy forma parte de la red de transporte público de la ciudad, como un tranvía que se hubiera aficionado al alpinismo.
Mira los muros de contención y los drenajes que asoman entre la hierba a los lados de la vía. Son la otra mitad de la historia, la que nadie fotografía: generaciones de ingenieros peleando para que la colina no se les vaya encima. Cuando ves a los niños pegados a la ventanilla del vagón, piensa que debajo hay más de un siglo de cálculos para que todo siga en su sitio.
La línea mide algo más de medio kilómetro y tiene una parada a mitad de camino, algo poco habitual en un funicular. Esa parada es nuestro siguiente destino. Sube a bordo, o si prefieres las piernas, toma los senderos que zigzaguean entre los árboles. Nos vemos arriba, en Nebozízek, con toda Praga a tus pies.