Convento de Santa Inés de Bohemia
Why is it significant?
Has llegado al Convento de Santa Inés de Bohemia: muros blancos y ladrillo gótico en el rincón más silencioso de la Ciudad Vieja, casi a orillas del Moldava. Aquí no hay multitudes ni recuerdos de plástico. Y sin embargo, este lugar guarda una de las historias más sorprendentes de Praga.
Key Facts
| Place | Convento de Santa Inés de Bohemia |
|---|---|
| Address | U Milosrdných 17, 110 00 Praha 1, Czechia |
| Geo Coordinates | 50.09270, 14.42360 |
| Part of Walk | Praga: la Ciudad Vieja y el barrio judío, del Reloj Astronómico al Golem |
| Generated | Generated |
Has llegado al Convento de Santa Inés de Bohemia: muros blancos y ladrillo gótico en el rincón más silencioso de la Ciudad Vieja, casi a orillas del Moldava. Aquí no hay multitudes ni recuerdos de plástico. Y sin embargo, este lugar guarda una de las historias más sorprendentes de Praga.
Inés, Anežka en checo, era hija del rey Otakar I de Bohemia. De niña la prometieron a varios príncipes, entre ellos al emperador Federico II, pero ella dijo que no a todos. Hacia 1231 fundó aquí un hospital y un convento de clarisas, de los primeros al norte de los Alpes, y entró en él como monja. Se carteaba con Clara de Asís, y se conservan cuatro cartas que la santa italiana le escribió.
Inés murió en 1282, y durante siglos los checos la veneraron sin que Roma la proclamara santa. Así nació una profecía popular: el día en que Inés sea canonizada, a Bohemia le llegarán tiempos buenos. Pues bien: el papa Juan Pablo II la canonizó en Roma el 12 de noviembre de 1989, ante miles de peregrinos checos que, por primera vez en décadas, pudieron viajar en masa al Vaticano.
Cinco días después, el 17 de noviembre, los estudiantes salieron a la calle en Praga, la policía los golpeó, y en pocas semanas el régimen comunista se derrumbó. A finales de diciembre, Václav Havel era presidente. Los praguenses no creen demasiado en profecías... pero esta la cuentan siempre con una sonrisa.
Hoy el convento alberga la colección de arte medieval de la Galería Nacional, con tablas góticas de Bohemia y de Europa central, en salas que fueron claustro y capilla. Es el final perfecto para este paseo: empezaste con un brazo colgado de una cadena y terminas con una princesa que le dijo que no a un emperador. Entre medias, los Habsburgo españoles, Jan Hus, el Golem y Kafka. Praga es así... cada esquina guarda una historia, y ninguna es del todo sencilla.