Place de la Bastille: la columna que no es lo que parece

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Estás en medio de una rotonda enorme, con el tráfico girando a tu alrededor, y en el centro se alza una columna verde de bronce coronada por un muchacho dorado que parece a punto de echar a volar.

Key Facts

PlacePlace de la Bastille: la columna que no es lo que parece
AddressPlace de la Bastille, 75004 Paris, France
Geo Coordinates48.85320, 2.36910
Part of WalkEl Marais de París: de la Bastilla a la Plaza de los Vosgos, palacios, reinas y revoluciones
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Estás en medio de una rotonda enorme, con el tráfico girando a tu alrededor, y en el centro se alza una columna verde de bronce coronada por un muchacho dorado que parece a punto de echar a volar. Casi todo el mundo cree que esa columna recuerda la toma de la Bastilla de 1789... y casi todo el mundo se equivoca.

La Columna de Julio celebra otra revolución, la de julio de 1830: tres jornadas de barricadas que los franceses llaman las Tres Gloriosas y que echaron del trono a Carlos X, el último rey de la rama mayor de los Borbones. Se levantó entre 1835 y 1840, y bajo ella reposan cientos de combatientes de aquellos días. El muchacho dorado es el Genio de la Libertad: en una mano lleva una antorcha y en la otra los restos de unas cadenas rotas.

¿Y la fortaleza? No queda nada en pie. La Bastilla era un castillo del siglo catorce, ocho torres macizas que vigilaban la entrada oriental de París, convertido después en prisión del Estado. Cuando la multitud la asaltó el 14 de julio de 1789 buscando pólvora, dentro solo encontró a siete presos: cuatro falsificadores, dos hombres considerados locos y un aristócrata encerrado a petición de su propia familia. El símbolo pesaba mucho más que la cárcel.

Lo más curioso vino después. Un contratista con mucho olfato, Pierre-François Palloy, se encargó de demolerla y convirtió las piedras en recuerdos: talló con ellas maquetas de la Bastilla y las mandó a los departamentos de toda Francia. Otra parte de la piedra acabó en el puente de la Concordia, así que media ciudad pisa la vieja prisión sin saberlo. Y si miras el suelo cerca del arranque de la calle Saint-Antoine y del bulevar Henri IV, una hilera de adoquines distintos dibuja parte del contorno de las antiguas torres.

Al otro lado de la plaza, el edificio curvo de cristal es la Ópera Bastilla, inaugurada en 1989 para el bicentenario de la Revolución. Pero nosotros vamos hacia el oeste, hacia el París de los aristócratas. Entra en la calle Saint-Antoine y gira enseguida a la derecha por la calle de Birague: al final, bajo una bóveda, se abre la plaza más hermosa de la ciudad.

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