Musée Carnavalet: la memoria de París
Why is it significant?
Cruza el portal y entra en el patio: en el centro, una estatua de bronce de Luis XIV vestido de general romano, pero con su peluca enorme; alrededor, fachadas renacentistas con relieves de las cuatro estaciones. Bienvenido al Carnavalet, el desván de la memoria de París. El nombre tiene su gracia.
Key Facts
| Place | Musée Carnavalet: la memoria de París |
|---|---|
| Address | 23 Rue de Sévigné, 75003 Paris, France |
| Geo Coordinates | 48.85730, 2.36250 |
| Part of Walk | El Marais de París: de la Bastilla a la Plaza de los Vosgos, palacios, reinas y revoluciones |
| Generated | Generated |
Cruza el portal y entra en el patio: en el centro, una estatua de bronce de Luis XIV vestido de general romano, pero con su peluca enorme; alrededor, fachadas renacentistas con relieves de las cuatro estaciones. Bienvenido al Carnavalet, el desván de la memoria de París.
El nombre tiene su gracia. En 1578 compró el palacio la viuda de un caballero bretón apellidado Kernevenoy. A los parisinos aquel apellido les resultaba imposible de pronunciar, así que lo fueron limando hasta dejarlo en Carnavalet, que suena a carnaval. Y con ese nombre se quedó para siempre.
Su inquilina más célebre fue Madame de Sévigné, la que nació en la Plaza de los Vosgos, que vivió aquí de 1677 a 1696. Desde estas habitaciones escribió cientos de cartas a su hija, casada en Provenza, contándole los chismes de la corte, las bodas, los juicios, las ejecuciones y hasta el precio de las cosas. Sin pretenderlo, se convirtió en una de las grandes cronistas de su siglo... y en una de las plumas más vivas de la lengua francesa.
Desde 1880 el palacio es el museo de la historia de la ciudad, y dentro hay de todo. Una de las maquetas de la Bastilla que Palloy talló con las piedras de la fortaleza, la que te contaba al principio del paseo. Letreros antiguos de tiendas, como un abecedario de oficios perdidos. La joyería art nouveau que diseñó Alfons Mucha, reconstruida pieza a pieza. Y la habitación de Marcel Proust, con su cama estrecha, donde escribió En busca del tiempo perdido acostado y casi siempre de noche.
El museo reabrió en 2021 tras una gran renovación. Al salir, sube por la calle de Sévigné, gira a la izquierda por la calle du Parc-Royal y busca la calle de Thorigny. Allí, un recaudador de impuestos y un pintor malagueño se encontraron con tres siglos de diferencia.