El Panteón: a los grandes hombres... y mujeres

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En lo alto de la colina de Santa Genoveva se levanta un templo griego gigante con una cúpula encima, y en el frontón, en letras doradas, una frase solemne: A los grandes hombres, la patria agradecida. Respira hondo, porque ahí dentro duerme media literatura francesa. El edificio no nació para eso.

Key Facts

PlaceEl Panteón: a los grandes hombres... y mujeres
AddressPlace du Panthéon, 75005 Paris, France
Geo Coordinates48.84620, 2.34610
Part of WalkEl Barrio Latino de París: de Saint-Michel al Panteón, la ciudad de los escritores
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En lo alto de la colina de Santa Genoveva se levanta un templo griego gigante con una cúpula encima, y en el frontón, en letras doradas, una frase solemne: A los grandes hombres, la patria agradecida. Respira hondo, porque ahí dentro duerme media literatura francesa.

El edificio no nació para eso. En 1744 el rey Luis XV cayó gravemente enfermo en Metz y prometió que, si se salvaba, levantaría una gran iglesia a Santa Genoveva, la patrona de París. Se salvó, y el arquitecto Soufflot dedicó el resto de su vida al proyecto. Murió sin verlo acabado. En 1791 la Revolución lo convirtió en panteón laico. El primero en entrar fue Mirabeau... y fue también el primero en salir, cuando se descubrió que había cobrado del rey en secreto.

Voltaire y Rousseau llegaron en los años de la Revolución, y desde entonces la lista es un índice de la literatura. El momento más grande fue en 1885: el cuerpo de Victor Hugo pasó la noche bajo el Arco de Triunfo, y al día siguiente lo trajeron hasta aquí en el coche fúnebre de los pobres, como él había pedido, seguido por una multitud inmensa, de más de un millón de personas según las crónicas. Zola llegó en 1908, y Alejandro Dumas en 2002, escoltado por guardias vestidos de mosqueteros.

Y bajo la cúpula oscila un péndulo. En 1851 el físico Léon Foucault colgó aquí una esfera de veintiocho kilos de un cable de sesenta y siete metros, y el público vio con sus propios ojos cómo el plano de oscilación giraba lentamente: era la Tierra la que se movía debajo. Hoy oscila una copia en el mismo lugar.

Durante mucho tiempo, la frase del frontón fue literal. Marie Curie fue en 1995 la primera mujer en entrar por sus propios méritos, junto a su marido Pierre. En 2021 llegó Joséphine Baker, artista, resistente y luchadora por los derechos civiles: su cuerpo sigue en Mónaco, pero aquí tiene su lugar. Ahora mira a la izquierda de la fachada: casi pegada al Panteón, hay una iglesia que parece hecha por tres arquitectos que no se hablaban. Vamos allá.

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