Musée Picasso: el palacio de la sal
Why is it significant?
Al fondo de un patio empedrado se levanta una fachada señorial de piedra, con un frontón esculpido y grandes ventanales: el Hôtel Salé, el palacio salado. Hoy guarda la mayor colección pública del mundo de un pintor nacido en Málaga. ¿Por qué salado?
Key Facts
| Place | Musée Picasso: el palacio de la sal |
|---|---|
| Address | 5 Rue de Thorigny, 75003 Paris, France |
| Geo Coordinates | 48.85990, 2.36210 |
| Part of Walk | El Marais de París: de la Bastilla a la Plaza de los Vosgos, palacios, reinas y revoluciones |
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Al fondo de un patio empedrado se levanta una fachada señorial de piedra, con un frontón esculpido y grandes ventanales: el Hôtel Salé, el palacio salado. Hoy guarda la mayor colección pública del mundo de un pintor nacido en Málaga.
¿Por qué salado? Lo construyó entre 1656 y 1659 Pierre Aubert de Fontenay, que se había hecho riquísimo recaudando la gabela, el impuesto sobre la sal, uno de los tributos más odiados del Antiguo Régimen. Los parisinos, con su ironía de siempre, bautizaron la casa con el nombre del impuesto que la había pagado. Entra en el vestíbulo y mira la escalera de honor: es una de las más espectaculares del barroco parisino.
Pablo Ruiz Picasso nació en Málaga en 1881 y llegó a París en 1900, con diecinueve años, porque uno de sus cuadros se exponía en el pabellón de España de la Exposición Universal. Volvió una y otra vez hasta quedarse. En París inventó el cubismo con Braque, y en París, en 1937, pintó el Guernica. Nunca regresó a España mientras vivió Franco, y murió en Francia en 1973.
Y aquí viene la paradoja más bonita del paseo. Cuando murió Picasso, sus herederos debían al Estado francés unos derechos de sucesión gigantescos. Gracias a una ley reciente, los pagaron con obras de arte: el Estado escogió cuadros, esculturas, dibujos, cuadernos. Así nació este museo, que abrió en 1985. Un palacio levantado con un impuesto, lleno gracias a otro impuesto. Picasso nunca vivió aquí, pero difícilmente habría encontrado una casa con más sentido del humor.
Dentro también está su colección privada: obras de amigos y maestros como Cézanne, Matisse o el aduanero Rousseau, que guardó toda la vida. Cuando salgas, sigue hacia el norte por la calle de Thorigny y la calle Debelleyme hasta la calle de Bretagne. Termina el paseo como lo hacen los parisinos del barrio: comiendo.