Grand Palais: la nave de cristal de 1900
Why is it significant?
Frente a ti se levanta una fachada de columnas de piedra, y por encima asoma una inmensa bóveda de cristal y hierro verde; en las esquinas del tejado, carros de bronce tirados por caballos parecen a punto de despegar. Es el Grand Palais.
Key Facts
| Place | Grand Palais: la nave de cristal de 1900 |
|---|---|
| Address | 3 Avenue du Général Eisenhower, 75008 Paris, France |
| Geo Coordinates | 48.86620, 2.31220 |
| Part of Walk | París imperial: del Arco del Triunfo a la Place Vendôme por los Campos Elíseos |
| Generated | Generated |
Frente a ti se levanta una fachada de columnas de piedra, y por encima asoma una inmensa bóveda de cristal y hierro verde; en las esquinas del tejado, carros de bronce tirados por caballos parecen a punto de despegar. Es el Grand Palais. Si tienes ocasión de entrar, mira hacia arriba: su nave central es una de las mayores cubiertas de vidrio que se construyeron en Europa.
Nació para la Exposición Universal de 1900, igual que su vecino de enfrente, el Petit Palais, y que el puente Alejandro III. Para hacerles sitio se derribó el Palacio de la Industria de 1855. Varios arquitectos se repartieron el proyecto, y el resultado es una mezcla muy francesa: fachadas clásicas de piedra por fuera y, por dentro, una catedral de acero y vidrio, hija de la era industrial. Dicen que lleva más hierro que la torre Eiffel.
Aquí se escribió un capítulo de la historia del arte. En el Salón de Otoño de 1905, el crítico Louis Vauxcelles entró en la sala donde colgaban los cuadros de Matisse, Derain y Vlaminck, de colores violentísimos, vio en medio una escultura de aire clásico y soltó: Donatello entre las fieras. Las fieras, les fauves, se quedaron con el nombre. Acababa de nacer el fovismo.
Y el palacio nunca ha dejado de reinventarse: salones del automóvil, concursos hípicos, exposiciones gigantes... Durante años, Karl Lagerfeld montó bajo esta bóveda los desfiles más delirantes de Chanel: un iceberg, un supermercado, incluso un cohete que despegaba entre humo. Tras una larga restauración, el Grand Palais volvió a abrir a tiempo para los Juegos Olímpicos de 2024, en los que acogió la esgrima.
Al salir, fíjate en los mosaicos y relieves que celebran el arte y la ciencia, con la fe un poco ingenua de un siglo que empezaba convencido del progreso. Catorce años después llegaría la Gran Guerra, y durante el conflicto este palacio se convirtió en hospital militar. Ahora cruza la avenida Winston Churchill: justo enfrente te espera su hermano pequeño, que de pequeño solo tiene el nombre.